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Inventario de Imágenes.
Por momentos se puede escribir en el ansia de escribir, o, simplemente “redacta un inventario de imágenes”, eso decía mi bisabuela Betica, y al final terminaba: “lo que pasa es que hay leer el cine”, y vaya bien, ella vivió 101 años con la mirada puesta en las imágenes de un siglo. En ese tono de misa que nunca dejo atrás. Después de estar en Babel, la película de Alejandro González Inarrito, la película no solo te hace vivir esa desesperación de seres que por fortuna o des fortuna se encuentra a merced de un instrumento, sea este la carabina del niño árabe, o el silencio de la japonesa, o la desesperación del esposo norteamericano, o la fiesta – fiesta mexicana que termina en un desierto, y la buena mujer deportada. Todas las historia son claves para entender ese territorio que es Babel. Parece que no asistimos a una sala oscura, nos sentimos parte de la arquitectura de un país que lejos de ser ficción es lo que puede pasar al frente o en nuestro propio y reducido mundo, lleno de vecinos, unos justos (quizás los más) otros llenos de terror por el vecino, que es la diferencia. Al final la sala de cine queda sola, las imágenes pasan su rodillo con los créditos finales, y hay en el ambiente: el único silencio que se siente y se puede pesar: el de preguntarse internamente qué pasa en el mundo. Un adolescente se levanto, y dijo: Viste, que el marroquí no quiso el dinero de Brad… Ese detalle suelto, esas imágenes que nos llevaron a la escritura, que nos dejaron sin sueño, es lo que decía Betica: “hay que construir un inventario de imágenes”.
Carlos Reyes Lima.
Host: 88.17.127.200
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