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Estimado Juan: Tengo 12 años de edad, pero como lector de El Sur, me indigna que el gobernador tropical que padecemos los guerrerenses, pretenda acabar con la libertad de expresión que tanto ha defendido y ejercido nuestro diario, por lo que le pedí a mi respetado y respetable maestro, José Socorro Martínez Aguilar escribiera uno versos a la lucha que están librando todos los trabajadores de El Sur, encabezados por ti y por Maribel. Ojalá los publiques para compartir este poema con los lectores de nuestro Sur. Gracias y saludos Gabriel Pérez Mendoza
El Sur
Nombrar El Sur es hablar del valor, del honor de decir la verdad al informar; de la responsabilidad de usar la libertad…
Nombrar El Sur es hablar del deber de defender con dignidad, la facultad natural de pensar y poderse expresar…
Nombrar El Sur es mencionar el arte de la literatura apresurada, el lenguaje de la aventura humana con sus tropiezos, la pluma que convierte los sucesos en ideas, el incentivo de un rotativo que suma lectores y suscriptores; la pelea por la legalidad y por la legitimidad…
El Sur de los surianos es encuentro con todos los ciudadanos; es una búsqueda de claridad en su servicio de comunicar; es el diario que resulta impar, que quiere ser él mismo honrando al periodismo, informando y sirviendo sin servilismos…
El Sur es el editorial que quiere ser una voz singular; una voz que pueda estar -como Dios en el universo inconcebible- presente en todas partes y en ninguna visible… Es salir diariamente y hablar y ver de frente el cielo azul, la montaña azul, el mar azul, y el horizonte azul del sur…
El Sur se fortalece cuando crece víctima de su ideal de verdad y libertad; perseguido por quienes siendo miserables se sienten intocables, por los engendros palaciegos, por las intrigas de los poderosos, por los déspotas ciegos, abyectos, tercos y rencorosos que en su primitiva ineptitud o necia ingratitud, no pueden ver El Sur ni soportan su luz… que quisieran borrar sus letras, suprimirlas, hundirlas, desaparecerlas, verlas muertas… y que lo más que logran hacer con él son pajaritas y barquitos de papel…
Les disgusta y desagrada el periodismo auténtico, el que es veraz sin condición; el que con emoción, desde temprano, mide y traslada el pulso de su tiempo a un medio soberano…
Frente a los petulantes El Sur es un gigante (no un enano de albur) y si he de mencionar una virtud diré que es imposible de imitar El Sur sin ser El Sur, porque es acto de fe ser lo que es él…
El Sur es el rotativo que habla y escribe a diario como se habla y se escribe en el sur -más con el corazón que con la mano- con esfuerzo de humanidad, con motivo y razón, con sello propio –más allá de lo obvio- para conquistar el derecho a la atención que es lo que se conquista con la palabra auténtica, altruista, cuando lo que se escribe no se inventa y es igual al cristal que transparenta lo blanco y lo negro de la vida, el que da testimonio –sin condiciones- de todo lo que pase a pesar de lo que intenten los bribones con sus patrañas de toda clase…
Escribir en El Sur es acto de conciencia rigorista, es tener algo qué decir ¡y decirlo!, es el deber cumplido sin importar qué te pase o pueda sucederte, porque en El Sur, ser periodista es poderle robar vida a la cárcel o a la muerte…
Escribir en El Sur es luchar para informar y triunfar informando… la única derrota es callarse la boca… aquí, si se fracasa, se fracasa ¡luchando!
Ya para culminar os anuncio este augur: … Los déspotas se irán con su mediocridad… y… El Sur… El Sur…¡se quedará!... y por su libertad de decir la verdad El Sur… ¡trascenderá!...
Concluyo concretando lo mejor: El Sur es mensajero y vocero del pueblo… en ello, en lo que diga va su honor y su alta recompensa; con él hay que exclamar: ¡Que viva la libertad de prensa!... ¡derecho universal!...
Y, si usted me dispensa, mientras El Sur sea tea… con ese fuego de incendio que reluce; mientras tenga ese empuje y así prosiga; mientras difunda luz, también hay que corear con ímpetus de plena juventud: ¡que viva El Sur…!
José Socorro Martínez Aguilar.
Reprueban las actitudes inquisitoriales del gobierno
Señor director: “Durante los tres siglos del Virreinato, las autoridades españolas temían a la literatura, porque la literatura –las novelas y los cuentos, la poesía, el teatro– es un ejercicio de imaginación y libertad, de crítica y reflexión; aún en nuestro tiempo, en distintos lugares, de cuando en cuando hay autoridades que detestan a los escritores y a los lectores”, anota el escritor mexicano Felipe Garrido al prologar El Periquillo Sarniento, la obra maestra de José Joaquín Fernández de Lizardi El Pensador Mexicano (1776-1827), la primera novela publicada en América y reeditada por la SEP en el sexenio pasado. Aprovechando que en 1812 la Constitución de Cádiz consagró la libertad de prensa en las colonias españolas, Lizardi funda un periódico El Pensador Mexicano (1812-1814). Cuando en el noveno número satiriza al virrey Venegas, se revocó la libertad de imprenta y fue encarcelado… Doscientos años después, ya lograda la Independencia, consolidada la Reforma, concluida la Revolución de 1910 y promulgada la Constitución de 1917 vigente, ésta consagra en su Artículo 6º. que “la manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso del ataque a la moral, los derechos de tercero, provoque algún delito o perturbe el orden público; el derecho a la información será garantizado por el Estado”, y el 7º. que estipula como “inviolable la libertad de escribir y publicar escritos sobre cualquier materia. Ninguna ley ni autoridad puede establecer previa censura ni coartar la libertad de imprenta…”. En el contexto mundial existen instrumentos jurídicos internacionales vigentes en México que protegen los derechos de los periodistas, entre otros está la Declaración Universal de los Derechos Humanos en cuyo artículo 19 se puntualiza que “todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”. Por tanto, resulta ilógico que la instancia gubernamental, léase el Ejecutivo estatal que mediante sus aparatos que deben ser de procuración (no de persecución) y administración de justicia, no respete la constitucionalidad del quehacer periodístico, que con tu equipo de colaboradores desarrollas a través de El Sur, referente, espacio y tribuna para la sociedad guerrerense desde hace 17 años. Aberrante y grotesco resulta que se instrumente lo que hoy parece ser un plan de hostigamiento-desgaste contra El Sur, sobre todo, si no adulas o callas sobre determinados temas públicos de la situación política social estatal, los comunicadores estarán sujetos a la coerción, sanción ¿y o represión? política-judicial gubernamental. Ante ello, reprobamos las actitudes inquisitoriales de los que deben abocarse a gobernar y hacer respetar la Constitución y por tanto la libertad de prensa, de expresión y opinión. Consideramos fundamental que la autoridad estatal haga lujo de tolerancia en esta sociedad que ha pugnado y luchado, a veces a costa de su vida y su sangre, por abrirse brecha democrática ante la intolerancia ejercida hasta hace poco por regímenes antidemocráticos impuestos por viejos-nuevos cacicazgos conocidos en Guerrero al que suspiran volver a ingobernar. ¿O nunca se fueron? Juan, para todo el equipo suriano, nuestra solidaridad, respeto y amistad, ya que desde esa trinchera de análisis y periodismo crítico, buscan fortalecer una sociedad que aspira a ser más democrática, tolerante y equitativa, similar a la que con su pluma promovieron Lizardi, Zarco, Flores Magón y Buendía, entre otros. …
ATENTAMENTE
Hugo Martín Medina y Gerardo Gaytán Montoya
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