La Guerra del Pacifico - Los Héroes Olvidados
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Admin: Borrar Mensaje  MAURICIO    mauroverde1964@hotmail.com  6/12/2013 23:31  Fecha
Mensaje 01 de Diciembre 1879: Nicolás de Piérola se hace con el poder en Perú mediante un golpe militar.
01 de Diciembre 1879: El 1º Ejército del Sur llega a Pacomilla.
02 de Diciembre 1879: Son enviados a Arica en el transporte Lamar 107 heridos aliados.
02 de Diciembre 1879: El 1º Ejército del Sur llega a Jaiña.
03 de Diciembre 1879: Llegan a Valparaíso los tripulantes de la corbeta "Esmeralda", tomados prisioneros después del Combate Naval de Iquique, el 21 de mayo de ese año.
03 de Diciembre 1879: Son enviados en el "Copiapó" a Arica 135 heridos aliados.
03 de Diciembre 1879: Un destacamento Boliviano de 70 "Francotiradores" ocupa Chiu chiu, dando muerte a un soldado de la Guardia Nacional Chilena.
03 de Diciembre 1879: Llega a Valparaíso la Pilcomayo llevando a los Prisioneros canjeados.
03 de Diciembre 1879: El Angamos en Iquique desembarca 8 heridos y embarca 14 enfermos y licenciados.
04 de Diciembre 1879: El 1º Ejército del Sur llega a Soga.
05 de Diciembre 1879: El 1º Ejército del Sur llega a Camiña.
05 de Diciembre 1879: El Angamos en Tocopilla embarca 87 enfermos y licenciados.
06 de Diciembre 1879: 300 Granaderos, bajo el mando del comandante de ese regimiento Tomás Yávar, salen desde Tiviliche a Tana.
06 de Diciembre 1879: El Angamos en Antofagasta desembarca 12 heridos y embarca 133 enfermos y licenciados.
07 de Diciembre 1879: Salen los Granaderos desde Turiza, envían un destacamento de exploradores a Suca.
07 de Diciembre 1879: Combate de Tambillo (San Pedro de Atacama): Un destacamento de 25 Granaderos es atacado, mueren 8 y otros 11 son tomados prisioneros, los bolivianos del "Francotiradores" sufren 2 muertos y 1 herido.
07 de Diciembre 1879: El 1º Ejército del Sur llega a Moquella.
08 de Diciembre 1879: Escaramuza en Calatambo, los Granaderos de Yávar capturan un prisionero.
09 de Diciembre 1879: Los Granaderos se sitúan en Suca esperando a las tropas de Buendia, finalmente ese día se retiran hacia Tana sin haber logrado su objetivo.
09 de Diciembre 1879: El 1º Ejército del Sur llega a Nama.
09 de Diciembre 1879: El Angamos llega a Valparaíso.
10 de Diciembre 1879: El 1º Ejército del Sur llega a Nama.10 (jueves) El 1º Ejército del Sur llega a Mamuta.
11 de Diciembre 1879: Tropas chilenas provenientes de Calama reocupan San Pedro de Atacama, desde donde ya se han retirado los bolivianos del "Francotiradores".
12 de Diciembre 1879: Se reorganiza el 1º Ejército del Sur, es fusionado con las fuerzas de Tacna, teniendo a partir de ese momento 8 divisiones.
14 de Diciembre 1879: El 1º Ejército del Sur llega a Cocpa.
16 de Diciembre 1879: El 1º Ejército del Sur llega a Chaca.
18 de Diciembre 1879: Llegan a Arica los restos del 1º Ejército del Sur Peruano, 3.416 hombres, de manera dispersa llegarían otros 634 hombres, en total 4.050 de los 6.658 que lo componían a principios de noviembre.
21 de Diciembre 1879: En Lima estalla una revolución encabezada por Nicolás de Piérola
22 de Diciembre 1879: Triunfa en Perú la revolución de Piérola.
23 de Diciembre 1879: El "Amazonas" captura en la caleta de ballenitas (Ecuador) a la torpedera peruana "Alay".
29 de Diciembre 1879: Embarcan en el vapor "Copiapó" el II batallón del regimiento "Lautaro", 12 granaderos un destacamento de Pontoneros Militares, todas estas fuerzas son puestas bajo el mando del Teniente Coronel Arístides Martínez. Poco después el Copiapó convoyado por la O’Higgins se dirigen a Ilo.
29 de Diciembre 1879: La O’Higgins y el Copiapó llegan a Ilo durante la noche, la 4ª Compañía del II/Lautaro es transbordada a la O’Higgins para ser desembarcada.
31 de Diciembre 1879: A las 4 de la mañana las tropas chilenas han desembarcado tomando el control del puerto. A las 13:30 horas utilizando dos locomotoras y apoyados por dos cañones de la armada se internan hasta Moquegua donde arriban a las 19:30 horas.

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Admin: Borrar Mensaje  MAURICIO    mauroverde1964@hotmail.com  28/11/2013 12:40  Fecha
Mensaje BATALLA DE TARAPACA 27 DE NOVIEMBRE DE 1879 :

Los peruanos reunidos en la Quebrada de Tarapacá se preparaban para marchar a Arica por los contrafuertes de la cordillera. Se había designado a la I División del Coronel Alejandro Herrera y a la IV División Vanguardia, del Coronel Justo Pastor Dávila, para que se adelantaran al poblado de Pachica, como vanguardia. El resto de las fuerzas peruanas, la II División del Coronel Andrés Avelino Cáceres, la III División del Coronel Francisco Bolognesi y la VI División Exploradora del Coronel Melchor J. Bedoya, se encontraban en el poblado de Tarapacá esperando a la V División, del Coronel José Miguel de los Ríos, que venía marchando desde Iquique por La Noria, La Tirana y Huaraciña.

Las fuerzas peruanas estaban organizadas de la siguiente forma:

Mando: General de División Juan Domingo Buendía y Noriega
Jefe de Estado Mayor: Coronel Belisario Suárez y Vargas

Unidad
Mando
Medios
Ubicación

I División
Coronel
Alejandro Herrera
790 hombres
Pachica

II División
Coronel
Andrés Avelino Cáceres
650 hombres
Tarapacá

III División
Coronel
Francisco Bolognesi
520 hombres
Tarapacá

IV División
(Vanguardia)
Coronel
Justo Pastor Dávila
658 hombres
Pachica

V División
Coronel
José Miguel de los Ríos
1462 hombres
Proveniente de Iquique

VI División (Exploradora)
Coronel
Melchor J. Bedoya
400 hombres
Tarapacá


Además, se agregaron a las fuerzas, 10 oficiales en el Estado Mayor y 138 artilleros sin cañones. Lo que da un total de 3.170 hombres en Tarapacá y 1.448 hombres en Pachica, lo cual suma un total general de 4.618 soldados.

El 26 de noviembre, el Teniente Coronel Francisco Vergara inició un reconocimiento hacia la Quebrada de Tarapacá, con un Escuadrón de Granaderos, la 3ª Brigada de Zapadores con 290 hombres y una Sección de Artillería de Montaña, a base de dos piezas.

Vergara, estimó erróneamente a la fuerza peruana en 1.500 hombres y solicitó refuerzos para atacarlas. El Comandante en Jefe chileno General Erasmo Escala Arriagada, que se encontraba en Dolores, le envió de refuerzo una División al mando del Comandante General de la Infantería, Coronel Luis Arteaga Ramírez, con el Regimiento “2° de Línea”, el Regimiento de “Artillería de Marina”, el Batallón “Chacabuco”, una Batería de Artillería y una Sección de “Cazadores a Caballo”, sumando con los anteriores 2.424 hombres. (1)

El Coronel Arteaga tomó el mando de las fuerzas en el Cerro Unita y en reunión con los comandantes y Estado Mayor, elaboró un plan de ataque para encerrar entre la Quebrada de Tarapacá y Quillaguasa a las fuerzas peruanas.

Las fuerzas se organizaron en tres direcciones de ataque:

Una Agrupación, al mando del Teniente Coronel Ricardo Santa Cruz Vargas, con la Brigada de Zapadores, un Escuadrón de Granaderos a Caballo, una Compañía del 2° de Línea y 4 piezas de Artillería de Montaña, tenía la misión de alcanzar Quillaguasa para esperar y bloquear a los peruanos que debían ser empujados por la quebrada hacia el Noreste.
Otra Agrupación, al mando del Teniente Coronel Eleuterio Ramírez Molina, compuesta por 7 Compañías del 2° de Línea, 2 cañones de la Artillería de Marina y la Sección de Cazadores a Caballo, a base de 24 jinetes, debería atacar a las fuerzas peruanas que se encontraban al interior de la quebrada, para empujarlas hacia la Agrupación Santa Cruz, en Quillaguasa.
Y finalmente, una Agrupación al mando del propio Coronel Luis Arteaga Ramírez, con el Regimiento Artillería de Marina, el Batallón Chacabuco, 2 piezas de Artillería de Montaña y dos cañones de la Artillería de Marina, la cual progresaría detrás de la Agrupación de Santa Cruz y debería atacar el flanco de las fuerzas peruanas que se encontraban en Tarapacá, evitando que estas subieran al alto, para efectivamente obligarlas a dirigirse al Este, donde las bloquearían las fuerzas de Santa Cruz.
La Agrupación de Santa Cruz salió desde el Cerro Unita a las 03:30 en dirección a Quillaguasa, adelantando al Escuadrón de Granaderos a Caballo. Por causa de la camanchaca, se perdió y apareció con las primeras luces de la mañana sobre el poblado de Tarapacá, en el alto. En vez de comenzar de inmediato el ataque sobre las tropas peruanas, se mantuvo en el plan inicial, continuando su marcha hacia Quillaguasa, donde ya habían llegado los Granaderos.

Lo anterior permitió que las tropas peruanas, que tenían a la vista los movimientos de Santa Cruz, salieran rápidamente de la quebrada con las Divisiones Cáceres y Bedoya y cayeran sobre las fuerzas chilenas rezagadas por la marcha y sobre la retaguardia de Santa Cruz.

Las tropas de Ramírez, que habían salido a las 04:30 del Cerro Unita, habían entrado por la quebrada e iniciaron el combate a las 07:30, enfrentándose a las Divisiones peruanas de Bolognesi y Ríos.

Ramírez mandó dos compañías a apoyar su flanco izquierdo, hacia la Cuesta La Bisagra y dos compañías a su flanco derecho, hacia el Cerro Redondo. El con tres compañías atacó el poblado de Tarapacá.

El resto de las fuerzas de Arteaga, que había salido a las 05:30 del Cerro Unita, al sentir los fuegos del alto y de la quebrada, apuraron la marcha y entraron en combate a las 09:00, apoyando la retirada de las fuerzas de Santa Cruz en el alto, quedando las Divisiones Cáceres y Bedoya entre dos fuegos.

La Agrupación Santa Cruz logró abrirse paso por el costado de las fuerzas peruanas y se reunió con las tropas de Arteaga. A partir de ese momento el combate se intensificó y ambas líneas disputaron porfiadamente el terreno; cedían y lo volvían a reconquistar a fuego y bayoneta. Ante la superioridad numérica, las fuerzas chilenas del alto comenzaron a hacer fuego de retirada en dirección hacia el Cerro Unita. Una oportuna carga de los Granaderos que regresaban de Quillaguasa contuvo el avance peruano, lo cual permitió la reagrupación de las fuerzas chilenas. Esta carga fue combinada con un ataque a la bayoneta de la Infantería, en apoyo a la Caballería.

De esta forma se obtiene la victoria en esta fase de la batalla y se logra una pausa que permitió la reorganización chilena y obligó a la retirada peruana en dirección a Quillaguasa.

En esta fase le cupo una destacada actuación al Sargento Mayor Jorge Wood Arellano, Ayudante de Campo del General Escala, que integraba el Estado Mayor de la División Arteaga (2). En efecto, este Jefe desplegó durante el transcurso de esta heroica y desgraciada jornada, acertadas iniciativas que contribuyeron a aliviar en parte el efecto de una planificación incompleta, una ejecución irreflexiva y la desmedida ventaja de la fuerza enemiga.

En el interior de la quebrada las tropas de Ramírez habían logrado avanzar hasta las inmediaciones del pueblo de Tarapacá, produciendo la retirada de las Divisiones Ríos y Bolognesi. Esta situación coincidió con la hora de retirada de las Divisiones Cáceres y Bedoya que combatían en el alto.

La retirada de los peruanos hacia Quillaguasa y Pachica, fue aprovechada por los chilenos para descansar, recoger heridos y desplegarse desordenadamente por la quebrada para buscar comida, agua que beber y algo de sombra. A esta fase intermedia se le conoce como “tregua de la sed”, que durará desde la 13:30 hasta las 15:30 horas aproximadamente.

El Coronel Arteaga confiado en la victoria no dispuso de ninguna seguridad mayor en prevención de un contraataque peruano, solo quedaron en el alto algunas fuerzas de heridos y rezagados que por cansancio no pudieron bajar a la quebrada, totalizando aproximadamente 200 hombres; ellos fueron abastecidos posteriormente con agua por soldados enviados por los oficiales de los correspondientes cuerpos desde el valle.

Los peruanos aprovecharon de reorganizarse cerca de Quillaguasa en espera de las Divisiones Dávila y Herrera, que fueron llamadas por Buendía al inicio de la acción y que estaban por arribar desde Pachica.

Una vez que estas divisiones se reunieron, se organizó un ataque para intentar encerrar a los chilenos en la quebrada y destruirlos. Esta acción es la que algunos historiadores denominan “la encerrona al revés”.

A las fuerzas de Cáceres y Bedoya se agregaron las de Dávila, las que desde el alto, debían atacar a los chilenos que quedaban dispersos en la altura y encerrar a las de la quebrada para que no subieran.

A las fuerzas de Bolognesi y Ríos, se agregaron las de Herrera, las que debían atacar a las del bajo, al interior de la quebrada y empujar a las tropas chilenas hacia Huaraciña, considerando que las fuerzas chilenas estarían sin municiones y con muchas bajas.
El ataque peruano se inició cerca de las 15:30 horas, causando la total sorpresa de los chilenos que trataron de organizarse, replegándose el 2° de Línea hacia Huarasina y combatiendo en retirada por el interior de la quebrada.

El resto de las fuerzas que habían bajado para abastecerse de agua, salieron de inmediato de la quebrada, menos la Artillería de Marina al mando del Teniente Coronel José Ramón Vidaurre, que por órdenes del Coronel Arteaga, debía proteger la aguada de Huaraciña. Esta Unidad, después de combatir en el valle, logró finalmente reunirse con el resto de la División Arteaga en la pampa.

Algunas tropas del 2° de Línea que quedaron en la quebrada, en refugios de heridos, fueron atacados por los peruanos, quienes los ultimaron e incluso quemaron los recintos en que estos curaban sus heridas. Tal fue el caso del Comandante del Regimiento, Teniente Coronel Eleuterio Ramírez Molina, que estando en una choza junto a otros heridos, tuvo que combatir casi moribundo hasta agotar sus últimos tiros de revólver, siendo muerto por una bala disparada a quemarropa por un oficial peruano, que luego ordenó quemar la choza, terminando con la agonía de cerca 50 soldados chilenos que estaban junto a Ramírez. En esta fase se destacan las cantineras del 2° de Línea, que mueren durante el combate.

Junto con ellos, el 2° Comandante de la unidad, Teniente Coronel Bartolomé Vivar Ornat, se batía y resulta herido de muerte (3).

En la altiplanicie, el Teniente Coronel Maximiano Benavides, de la Artillería de Marina, que había subido a apoyar a los heridos y rezagados, organizó inicialmente una línea de batalla, la que fue secundada posteriormente por el Teniente Coronel Toro Herrera y Santa Cruz, esta línea logró, a pesar del mortífero fuego, frenar el avance de las fuerzas peruanas de refresco y permitió que el resto de las fuerzas chilenas salieran de la quebrada y se reunieran en la meseta.

De esta forma, se combatió intensamente hasta que el Coronel Arteaga dispuso la retirada, cerca de las 18:00. En esta planicie cayó peleando por su patria y por su honor, el 2° Cdte. del Batallón Chacabuco, Sargento Mayor Polidoro Valdivieso Soto-Aguilar.

El combate se prolongó hasta las 18:30, en que los peruanos detuvieron su avance a 5 Kms, del Cerro Unita, por la llegada de la noche y encontrarse ya sin municiones, por lo que regresan a la Quebrada de Tarapacá, para continuar su retirada hacia Arica.

La División Arteaga se retiró en dirección Cerro Unita - Negreiros, siendo apoyada por medios montados y logísticos que el General Baquedano dispuso adelantar desde esta localidad. La División recorrió a pie 35 kilómetros de desierto, llegando las primeras unidades a Negreiros a las 3:00 de la madrugada del día 28.

De los 2.425 soldados chilenos que se batieron en los diferentes cuerpos en la Batalla de Tarapacá, las bajas ascendieron a 497 muertos y 512 heridos, en resumen, 1.009 bajas y 1.416 sobrevivientes. Deben sumarse además 76 prisioneros que se llevó Buendía en su retirada a Arica. Se concluye que después del enfrentamiento, la División Arteaga quedó reducida de 2.425 a 1.340 soldados, vale decir al 55% de su efectivo humano.

Los peruanos por su parte se retiraron hacia Pachica, a medianoche del día 27, para tomar el camino a Arica por la precordillera, llegando a este puerto el 18 de diciembre. La marcha duró veintiún días, después de un recorrido de 527 kilómetros. A su llegada sus jefes fueron procesados. Los aliados sufrieron alrededor de 800 bajas y debieron abandonar sus heridos, como así también les fueron tomados prisioneros. (4)

Esta batalla significó para el ejército del sur peruano, su destrucción y su expulsión del Departamento de Tarapacá, quedando en poder de Chile la totalidad de las faenas de la industria salitrera. El costo de la campaña fue alto en vidas y sangre de soldados, pero colmado de heroísmo y patriotismo.

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Admin: Borrar Mensaje  MAURICIO    mauroverde1964@hotmail.com  21/11/2013 02:02  Fecha
Mensaje BATALLA DE SAN FRANCISCO O DOLORES 19 DE OVIEMBRE DE 1879

Plan de batalla chileno. Cuando un grupo de reconocimiento del Cazadores a Caballo divisó a las fuerzas aliadas que se dirigen hacia las posiciones chilenas en Dolores, Sotomayor decide hacerse fuerte en la cima de los cerros circundantes, donde se eliminaba la ventaja que suponía el mayor número del ejército aliado. Esta resolución fue tomada luego de una dura discusión con Vergara, ya que Sotomayor deseaba desplegar sus fuerzas en el llano.

Las fuerzas chilenas fueron dispuestas de la siguiente manera:

En el cerro San Bartolo y Tres Clavos fueron dispuestas las fuerzas del Regimiento 3º de Línea, además de un destacamento de cincuenta soldados de las distintas unidades, un piquete del Cazadores a Caballo y dos baterías de cuatro cañones cada una. Esta posición quedó bajo el mando del Coronel Ricardo Castro.

En el cerro Dolores, y bajo el mando del Coronel Martiniano Urriola se destacaron los batallones Navales y Valparaíso, junto con el Regimiento "Buin" 1º de Línea y dos baterías de seis cañones dirigidas por los capitanes Eulogio Villareal y Roberto Wood.

Dirigidos por el Coronel José Domingo Amunátegui, se colocaron en el cerro San Francisco los batallones Atacama y Coquimbo, junto con el Regimiento 4º de Línea, una batería de ocho cañones al mando del Sargento Mayor José María de la Cruz Salvo, y otra batería de seis piezas y dos ametralladoras Gatling dirigida por el Sargento Mayor Benjamín Montoya.

Plan de batalla aliado. El General Buendía resolvió dividir su fuerza de 9.829 hombres en tres columnas de la siguiente manera:

La columna de Belisario Suárez, compuesta por los batallones Cazadores de Cuzco Nº 5, Cazadores de la Guardia Nº7, Ayacucho, Guardia de Arequipa, Aroma, Vengadores, Victoria y Colquechaca, además de los regimientos de caballería Húsares de Junín Nº1 y Húsares de Bolivia.

El mismo General Juan Buendía se puso al mando de una columna formada por las unidades Ayacucho Nº3, Provisional de Lima Nº3, Columna Cerro de Pasco, Puno Nº6, Lima Nº8, Illimani, Olañeta, Dalance y Paucarpata, más una brigada de seis piezas de artillería, el Regimiento Guías, el escuadrón Castilla y 81 francotiradores.

Por último, la columna de Andrés Cáceres fue dejada como reserva, con las unidades Zepita Nº2, 2 de mayo y 80 hombres de artillería.

Orden de batalla Chile

Ejército de Operaciones del Norte CRL Emilio Sotomayor, JEM CRL Arístides Martínez

División de la Derecha CRL Martiniano Urriola
RI 1° de Línea Buin TCL José Luis Ortiz (8 compañías)
Batallón Cívico de Artillería Naval CRL Martiniano Urriola (4 compañías)
Batallón de Policía Municipal Valparaíso TCL Jacinto Niño (3 compañías)
1° Brigada RA N° 2
1°/1° Batería CAP Eulogio Villarroel
2°/1° Batería CAP Roberto Wood
División del Centro CRL Domingo Amunátegui
RI 4° de Línea CRL Domingo Amunátegui (8 compañías)
BI Cívico Coquimbo TCL TCL Alejandro Gorostiaga (4 compañías)
BI Cívico Atacama TCL Juan Martínez (4 compañías)
3° Brigada RA N° 2 MAY José Salvo
1°/3° Batería CAP Pablo Urízar (8 pz.)
RC Cazadores a Caballo TCL Pedro Soto Aguilar (3 compañías)
Compañía de Granaderos a Caballo
División de la Izquierda TCL Ricardo Castro
RI 3° de Línea TCL Ricardo Castro (8 compañías)
RA N° 2 TCL José Velásquez Bórquez
2° Brigada RA N° 2 MAY Benjamín Montoya
1°/2° Batería CAP Santiago Frías (4 pz., 1 am.)
2°/2° Batería CAP Domingo Carvallo
Compañía de Cazadores a Caballo
Agrupación de pontoneros y otros MAY Juan Larraín (1 compañía)

Alianza

Ejército del Sur GDD Juan Buendía, JEM CRL Belisario Suárez

Agrupación Oeste CRL Belisario Suárez
I División EP CRL Manuel Velarde
BI Cazadores del Cuzco 5° de Línea
BI Cazadores de la Guardia 7° de Línea
III División EP CRL Francisco Bolognesi
BI Ayacucho N° 2
BI Guardia de Arequipa
III División EB GLB Pedro Villamil
BI Aroma 2° de Cochabamba
BI Vengadores 3° de Potosí
BI Victoria
BI Colquechaca
RC Húsares de Junín N° 1
Agrupación Este GDD Juan Buendía
IV División "Vanguardia" EP CRL Justo Pastor Dávila
BI Puno 6° de Línea CRL Rafael Ramírez
BI Lima 8° de Línea CRL Remigio Morales Bermúdez
VI División "La Exploradora" EP GDB Pedro Bustamante
BI Provisional de Lima 3° de Línea
BI 1° Ayacucho N° 3 CRL Leoncio Prado
I División EB GDB Carlos Villegas
BI Olañeta 2° de Cazadores de la Guardia
BI Paucarpata 3° de La Paz
BI Dalence 1° de Oruro CRL Donato Vásquez
RC Guías N° 3 EP
Escuadrón Castilla EP
Batallón de Artillería de Campaña EP TCL Emilio Castañón
RC Húsares de Bolívar N° 1 EB
Reserva CRL Andrés Cáceres
II División EP CRL Andrés Cáceres
BI Zepita 2° de Línea
BI Dos de Mayo
Desarrollo de la batalla[editar · editar código]Con los ejércitos frente a frente, el combate se inició luego que soldados bolivianos que se acercaron en busca de agua al pozo de Dolores hicieran fuego.[7] Luego de obtener la autorización de Amunátegui, la batería de Salvo disparó un cañonazo contra este grupo de soldados iniciando inesperadamente el combate, a pesar de los constantes toques de corneta aliados tratando de contener a la tropa.

La columna dirigida por el General Buendía enfiló hacia las posiciones chilenas en la elevación de Dolores, pero en su trayecto sus tropas fueron cogidas en el fuego cruzado de artillería de las baterías de los capitanes Frías y Carvallo, el que deshizo la formación aliada. A pesar de esta difícil situación, Buendía logró reorganizar su contingente y dirigirse hacia el grupo del Coronel Castro. Cuando las tropas aliadas estuvieron dentro de su rango de tiro, las seis compañías apostadas aquí del 3º de Línea, detuvieron el avance de Buendía con un nutrido fuego de fusilería; forzando así a las tropas aliadas cogidas por el fuego de los cañones y de la infantería a retrocer hasta salir del campo de tiro chileno.

En paralelo con el ataque de Buendía, la columna de Belisario Suárez atacó al grupo de Amunátegui, inicialmente con dos compañías de los batallones Illimani y Olañeta junto a otras dos de los batallones Puno y Ayacucho. El Coronel Lavadenz con la 1ª compañía del batallón Dalance se acercó a tan sólo cuarenta metros de la batería del Sargento Mayor Salvo, inexplicablemente defendida sólo por sus sirvientes. Para reforzar a los atacantes, el General Villegas ordenó entrar en combate a otras dos compañías del Dalance, junto con el resto del batallón Puno y las tropas del Lima Nº8.

Asimismo, Villegas avanza con el resto de sus tropas hacia Amunátegui, específicamente hacia la batería de Salvo. Éste último ordenó a sus tropas separarse y defender los cañones con sus carabinas, mientras pedía por refuerzos; logrando demorar a los atacantes dada la superior cadencia de tiro de las carabinas Winchester con las que estaban equipadas.

Dos compañías del Batallón Atacama, al mando de Capitán Ayudante Cruz Daniel Ramírez, llegaron en ayuda de Salvo,[8] logrando rechazar a los atacantes dirigidos por el Teniente Coronel Ladislao Espinar. Los aliados, reforzados con otra compañía del Dalance cargaron nuevamente contra las tropas chilenas, forzándolas a retroceder hasta el arrivo de una compañía del Batallón Coquimbo, la que junto con las tropas del Atacama contraatacan y repelen el ataque aliado. Un tercer intento aliado fue nuevamente rechazado, esta vez definitivamente, con una carga a la bayoneta hasta los faldeos del cerro.[8] Además, la reserva aliada hizo fuego sobre las posiciones chilenas sin abandonar su lugar, tiroteando por la espalda a sus propios compañeros a los pies del cerro.

He tenido ocasión de ver a dos soldados muertos, José Espinoza (chileno), y un peruano del Zepita; ambos estaban cruzados por sus bayonetas y como si aun no fuera bastante, esos valientes se hicieron fuego, quedando enseguida baleados en el pecho


Soldado chileno del Batallón Atacama[1]
A las 17:00, cuando llegaba la reserva chilena al mando del general Escala y al notar que los bolivianos de refuerzo jamas llegarian el ejército aliado se dispersó, dejando regados en el campo gran cantidad de equipo y municiones. Los batallones chilenos se mantuvieron en guardia sin creerse haber ganado hasta que distinguieron la retirada de su enemigo.

Mientras el ejército boliviano se dirigió a Oruro, el ejército peruano se retiró con dirección a Tiliviche sin ser perseguido por el ejército chileno.

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Admin: Borrar Mensaje  fulvio Pruzzo    f.pruzzo@hotmail.com  15/11/2013 01:38  Fecha
Mensaje No se cuando se escribió el articulo de los cañones originales del Huascar.
Los cañones de 300 lbs originales están en Talcahuano. Frente donde esta el monitor. Por lo menos ahí estaban antes del 2010.


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Admin: Borrar Mensaje  Ivan SilvaC    Blnquita@hotmail.com  15/11/2013 00:50  Fecha
Mensaje Hola , yo en lo personal veo su pagina , y realmente lo felicito por lo que Ud. hace ya que nuestras autoridades no hay comentario , yo desde que efectué mi servicio militar en los años 86 en el Norte de chile me intereso la historia , de la guerra del pacifico, tuve la dicha de visitar el cementerio de Iquique y realmente ahí me di cuenta como realmente recordamos a nuestros gloriosos combatientes del 79 y realmente da pena , yo como Chileno me dio mucha pena , pero gracias por la labor que Ud esta asiendo , y creo que hay muchos compatriotas que piensan como Ud informa , de ante manos muchas gracias y siga adelante con su pagina ...........

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Admin: Borrar Mensaje  Pedro Antonio Delgado Donoso    chiledelcon@gmail.com http://https://www.facebook.com/PedroDelgadoDonoso2012  14/11/2013 18:14  Fecha
Mensaje Estos soldados, son parte de nuestra Patria, ¿Porque están abandonados? claramente es un Trafico, de nuestros Héroes.
Que triste realidad para quienes entregaron su vida por la patria que hoy gozamos y nos decimos chilenos patriotas.
Expuesto de otro modo si el resultado de la haya indicara un fallo adverso a los intereses de nuestra nación, y producto de esto fuere declarada un guerra ¿correrían la misma suerte nuestros soldados? Un Juramento a la Patria asta rendir la vida si fuese necesario, para luego ser cruel mente abandonado y Olvidado. Un desprecio a los valores del honor y lealtades entre subordinados y los mandos, ¿Dónde están los principios de nuestras Fuerzas Armadas? ¿Dónde esta la coherencia del Estado? ¿Dónde esta el compromiso de los Poderes políticos?
¿Dónde esta la Patria la Nación? Hoy como ayer fue el Estado quien entrego a estos valientes soldados del la Guerra del Pacifico, las;.. Armas para cargarlas y utilizarlas en representación y defensa de nuestra Nación.
Por lo que es coherente sean parte jurídica Constitucional de la Repatriación de este Patrimonio Histórico cultural de nuestra Nación.


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Admin: Borrar Mensaje  ASTRID KUNIHIRO INTRIAGO    astriddelpilarkunihiro@hotmail.cl http://https://www.facebook.com/astrid.kunihiro  14/11/2013 13:29  Fecha
Mensaje Buenos días. La verdad me parece increible que nuestros héroes patrios de la Guerra del Pacífico sean sepultados en Suiza por que a nuestro gobierno, al ministerio de relaciones exteriores y al museo del Morro de Arica , no les interesó. Que hacían nuestro héroes en suiza ??? Como actúan de esa manera, soy profesora de arte, no soy historiadora, pero me siento muy orgullosa de nuestros héroes y creo que no merecen tal humillación. Espero me respondan por que esto lo estamos haciendo masivo en Facebook. Deben enmendar esta determinación, traer a nuestros héroes de vuelta a Chile y darle sepultura con honores. Atte. Astrid Kunihiro.

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Admin: Borrar Mensaje  Jorge Luis Morales    moralesmoralesj@gmail.com  14/11/2013 13:26  Fecha
Mensaje En la loca e improvisada ceremonia hecha de buena fe por un museo suizo no estuvo presente ningún representante de Chile, nadie, ni la embajada ni la colectividad chilena.

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Admin: Borrar Mensaje  Jorge Luis Morales    moralesmoralesj@gmail.com  14/11/2013 13:24  Fecha
Mensaje Doce momias de soldados chilenos sepultados en Suiza bajo un rito aimara por la desidia de Chile en repatriarlos.

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Admin: Borrar Mensaje  MAURICIO    mxcapricornio@gmail.com  14/11/2013 12:58  Fecha
Mensaje Mauricio Pelayo, lamento usar este espacio para otros fines, pero al conocer la noticia que soldados chilenos y peruanos muertos en combate durante la guerra del pacifico de 1879, luchando por la defensa de sus respectivos paises, actualmente se encuentren sepultados en tierras lejanas y que el gobierno de chile no haya querido hacerse cargo de su repatriación. Ante esto quiero saber de que forma podemos ayudar para iniciar una campaña en busca de que estos heroes descansen en la tierra que los vio nacer y que defendieron con su vida.

No es justo para estos dignos soldados de la patria.






fueron sepultados en europa


que podemos hacer para que los soldados chilenos y peruanos de la guerra del pacifico, actualmente sepultados en suecia

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Admin: Borrar Mensaje  MAURICIO    mauroverde1964@hotmail.com  9/11/2013 01:30  Fecha
Mensaje COMBATE DE PAMPA GERMANIA 06 DE NOVIEMBRE DE 1879 :

El 3 de noviembre partieron las tropas aliadas con rumbo a Dolores, pues tenían noticias de que el Ejército chileno se encontraba ahí, por lo cual corrían el riesgo de ser aislados por éste desde Antofagasta y Tarapacá. Debían contrarrestar la situación saliendo al encuentro del Ejército enemigo dejando solamente a la división Ríos al resguardo del puerto.

Fue enviada una avanzada compuesta por los Húsares de Junín y los Húsares de Bolivia al mando del capitán Sepúlveda a espiar las posiciones chilenas, encontrándose en la pampa de Germania el 6 de noviembre con dos escuadrones de cazadores de Chile al mando de Sofanor Parra, capitán Manuel Barahona y José F. Vergara.

Las caballerías por lo general entran al combate para decidirlo o bien finalizarlo, pero esta vez era distinto. Esta vez ellas serían los protagonistas.

Estaba a punto de entablarse uno de los combates más impresionantes de la guerra, un combate entre caballerías.

Al avistar las fuerzas enemigas el Capitán de Caballería Sofanor Parra detuvo la marcha de su tropa para prepararse para el combate, se alzó en sus estribos y ordenó cargar.

Fue la orden del Capitán y junto con el vibrante toque de corneta los jinetes y cabalgaduras se lanzaron contra las tropas enemigas. Los Húsares aliados se abrieron para lanzarse a la carga, mientras la caballería chilena se aprestaba al choque. Los chilenos, al galope tendido, chivateaban como lo hacían los ancestros araucanos, los sables y lanzas en ristre brillaban bajo el sol del desierto y sus cabalgaduras llevaban las colas horizontales y las orejas gachas haciendo retumbar el suelo con sus pezuñas.

El choque de ambas caballerías fue impresionante. Al encontrarse frente a frente en el centro de la pampa de Germania hombres y bestias eran uno, los sables al aire brillaban tintos en sangre luego de rebanar al enemigo.

La batalla era sangrienta. Los chilenos rompieron por el centro la formación de los Húsares arroyándolos y obligándolos a huir, alejándose los de Bolivia hacia el sur y los de Junín hacia el norte.

Los Cazadores chilenos, que contaban con una mejor caballería, salieron en persecución del enemigo, arrollándolos y matándolos a todos, incluyendo al valiente capitán Sepúlveda. También los "Cazadores" despedazan el destacamento de retaguardia aliado en Pampa Germania.

Los aliados pierden unos 60 hombres muertos, entre ellos el capitán Sepúlveda, los chilenos 3 muertos y 6 heridos.

Después del combate se ordenó tocar “llamada” al clarín para atraer la atención de los Cazadores que seguían persiguiendo enemigos y así reunirlos.

José Francisco Vergara, civil, que tenía el grado de Coronel asimilado, luchó bravamente junto a sus hombres, ganándose el respeto y consideración de éstos.



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Admin: Borrar Mensaje  MAURICIO    mauroverde1964@hotmail.com  2/11/2013 17:28  Fecha
Mensaje ASALTO Y TOMA DE PISAGUA 2 DE NOVIEMBRE DE 1879

La consideración más importante para la realización de la Campaña de Tarapacá, era la elección del punto de desembarco.

La ubicación del ejército peruano del sur concentrado en Iquique, y del ejército del norte concentrado en la zona de Arica-Tacna, hacía evidente la elección de un punto que impidiera la reunión de ambos. Debía elegirse un lugar al norte de Iquique.

Se decidió desembarcar en Pisagua, que contaba con una guarnición de 1.400 soldados y cuya bahía estaba defendida en sus extremos norte y sur con cañones Parrot de 100 lbs.

El 28 de octubre se embarcaron en Antofagasta 9.500 soldados para el asalto anfibio.

El convoy zarpó y a las 7 de la mañana del 2 de noviembre recaló en Pisagua y el blindado "Cochrane" y la corbeta "O'Higgins" , a cargo del Comandante Juan José Latorre Benavente y el Capitán Jorge Montt Alvarez, respectivamente, atacaron el fuerte sur. Casi simultáneamente rompían el fuego contra el fuerte norte la cañonera "Magallanes" y la goleta "Covadonga" , mandadas por el Capitán Manuel Orella Echanez y el Capitán Carlos Condell de la Haza.

El fuerte norte logró contestar sólo un cañonazo, y quedó silenciado por la excelente precisión de la artillería chilena.

En el fuerte sur hubo mayor resistencia, pero el alto porcentaje de impactos de los buques la dejó pronto inoperante.

A las 8 de la mañana se podía iniciar el desembarco.

Prestamente salía de los buques la primera oleada de desembarco con 450 soldados en 17 embarcaciones.

Los peruanos y bolivianos se parapetaron detrás de las rocas y abrieron fuego de fusilería, causando numerosas bajas entre la tropa y bogas.

En medio de esta lluvia de balas, los chilenos llegaron a la playa, saltaron de los botes y con el agua a la cintura se precipitaron sobre las trincheras, para iniciar, después de abatir a los defensores, la penetración hacia el interior, mientras las embarcaciones regresaban a bordo en busca de una segunda oleada.

El ascenso fue penosísimo, por un camino empinado, arenoso y difícil, pero aún así hacían estragos en el enemigo, que huía hacia lo alto.

Con la artillería de los buques se atacó exitosamente el ferrocarril y los montones de carbón y salitre, donde se mantenían refugiadas gran parte de las tropas enemigas.

Las granadas navales encendieron el salitre y comenzaron los incendios.

Mediante el desembarco de las sucesivas oleadas, el combate cobró mayor vigor, y tras bravo esfuerzo, las tropas chilenas llegaron hasta la pampa del Hospicio en la cumbre de la meseta, realmente agobiadas por el cansancio.

El enemigo había retirado ya sus efectivos hacia el interior.

Las naves, que ya silenciaban sus cañones pudieron ver a las tres de la tarde como el Teniente Rafael Torreblanca del Regimiento Atacama, clavaba la bandera chilena en un poste de Alto Hospicio.

Las bajas chilenas fueron de 58 muertos y de 173 heridos; las de los aliados fueron calculadas en 200 entre muertos y heridos.

Con este desembarco, las fuerzas chilenas se ubicaron como cuña entre el ejército aliado de Tarapacá y el de Tacna y abrieron un importante acceso al territorio enemigo.

La campaña terrestre se había iniciado con una victoria conjunta de las Fuerzas Armadas de Chile.

Este hecho constituye el primer desembarco anfibio orgánico efectuado en el mundo y se ha convertido en un ejemplo típico, tanto por su organización, como por su ejecución.

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Admin: Borrar Mensaje  Fernando Vergara R    fdovergara46@gmail.com  14/10/2013 22:38  Fecha
Mensaje Buscando el nombre de un libro ( Seis años de Vacaciones) , me encontré con su pagina. Soy un admirador, no de la guerra, pero si , de el patriotismo de esos hombres que demostraron tanta valentía por la causa, no solo los chilenos, también soldados peruanos. Que bueno que no se han olvidado. Gracias.

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Admin: Borrar Mensaje  MAURICIO    mauroverde1964@hotmail.com  8/10/2013 00:11  Fecha
Mensaje COMBATE NAVAL DE ANGAMOS, 08 DE OCTUBRE DE 1879

Desarrollo del combate

A las 9:40,9 el monitor Huáscar abrió fuego dispararando una andanada de su artillería principal contra el Cochrane a una distancia de mil metros. La andanada no fue contestada por el Cochrane, que continuó acercándose, al igual que el Blanco Encalada y la Covadonga. Un tiro de la siguiente andanada del Huáscar rebota en el mar e impacta en la amura de estribor del Cochrane, por encima de la faja blindada, penetrando en la cocina, causando destrozos, cayendo finalmente sobre la cubierta sin estallar. A las 9:48, a una distancia de 200 metros, el Cochrane abre fuegos con sus cañones de proa y centro de estribor. Uno de estos disparos impactó en el castillo de proa del Huáscar arrojando el mascarón de proa al mar. Otro tiro del Huáscar impactó en la batería de estribor del Cochrane con ángulo de 30° produciendo una abolladura de 3 pulgadas en el blindaje.

A las 9:50 se producen los tiros más certeros del Cochrane. Una granada perforó el costado de babor, sobre la línea de flotación, explotando y dejando fuera de combate a 12 hombres los cuales operaban los manubrios para ronzar la torre de artillería.10 Otra granada perforó el blindaje sobre la línea de flotación en el mismo costado rompiendo el guardín de babor de la rueda del timón de combate. Sin gobierno, el Huáscar vira a estribor. Después de 5 a 10 minutos, se restablece el gobierno mediante el sistema de emergencia, que estaba en la popa debajo de la cámara del comandante. Una decena de hombres acciona la caña del timón mediante parejos, recibiendo órdenes por mensajeros.

A las 10:00, una granada impactó en la esquina superior derecha de la torre de mando, atravesó su blindaje y explotó, matando al contraalmirante Grau y por la onda expansiva, al teniente 1° Diego Ferré, quien estaba comunicándose con Grau a través del enjaretado en el piso de la torre. Muerto el comandante de la nave peruana, asumió el mando el segundo comandante, el capitán de corbeta Elías Aguirre Romero, que estaba en la torre giratoria de artillería. El Huáscar reasumió rumbo al noreste y el Cochrane se mantuvo por la aleta de babor.

A las 10:10, Latorre observó que el pabellón del Huáscar estaba sobre cubierta y ordenó suspender el fuego, pensando que la nave se rendía.11 Sin embargo, el monitor mantuvo su andar y a los pocos minutos un oficial no identificado la volvió a izar, pero que posteriormente los oficiales del buque chileno creyeron reconocer al Teniente Enrique Palacios, cuando éste cayó prisionero, mortalmente herido.

A las 10:15 se reanuda el combate, Latorre ordena abrir fuego. A las 10:22, el Blanco Encalada y la Covadonga habían acortado distancias hasta los 200 m por la aleta de estribor del blindado peruano y abrieron fuego. El Huáscar quedó de esta manera encerrado entre los dos barcos chilenos.

Elías Aguirre dirigió sus fuegos contra el Blanco Encalada e intentó embestirlo con el espolón, pero el blindado chileno esquivó el golpe. En ese momento, una granada disparada por el Blanco Encalada perfora la torre de artillería, por la izquierda de la porta del cañón de la derecha, explotando en el interior y matando a casi todos los sirvientes de las dos piezas de artillería. En esa acción fue herido el capitán de fragata graduado Manuel Melitón Carvajal Ambulodegui, que fue llevado al departamento de máquinas para atenderlo. El cañón derecho quedó inhabilitado porque la explosión averió el compresor12 y la sobremuñera derechos. Se llevó dotaciones de relevo, inexpertas, para continuar el fuego solo con el cañón de 254mm de estribor.

Una granada del Cochrane perforó la popa del Huáscar, atravesó la cámara de oficiales, la cámara del comandante, dañó la estación de gobierno de emergencia, matando a toda la gente que gobernaba los aparejos, y llegó al departamento drogas, produciendo grandes destrozos e inhabilitándola como enfermería. Cuando se perdió el control de gobierno, el Huáscar empezó a dar un amplio círculo de giro hacia estribor. Latorre intentó aprovechar esto para espolonear el monitor, pero el Huáscar pasó libre por la proa del Cochrane a las 10:25. El Blanco Encalada también viró a estribor que lo llevó a colocarse en la proyección del del círculo de giro del Huáscar y a las 10:29, pasó libre a 23 m por la popa del Huáscar, aprovechando para dispararle una andanada, pero quedando entre el Cochrane y el Huáscar. Esta acción obligó al Cochrane, que estaba a 200 m por la aleta de babor del Huáscar, a girar en redondo a babor para evitar una colisión contra el Blanco Encalada, llegando a distanciarse a 1.200 m del Huáscar. El Blanco Encalada también quiso evitar la colisión y giró a estribor.

Elías Aguirre recuperó el gobierno del Huáscar mediante el sistema de emergencia y enrumbó hacia el Cochrane para espolonearlo: Latorre también decide espolonear al Huáscar, pero el blindado peruano cae a babor y su popa pasa a 5 m por la proa del Cochrane a las 10:37. Durante estas acciones, los tiros no cesaron en ambas partes, pero el Huáscar tenía limitada respuesta porque solo le quedaba un cañón en la torre artillera. El continuo intercambio de disparos generó graves daños y bajas a bordo del Huáscar.

A las 10:40, los dos blindados chilenos están por la aleta de babor del Huáscar. Una granada perforó la torre de artillería y explotó hiriendo mortalmente a sus operadores, incluido el comandante Aguirre.13

Muchos tiros perforaron la chimenea, desprendiendo hollín y humo, que entró al departamento de calderas, impidiendo leer los manómetros y niveles de agua. En una de las calderas, el agua bajó mucho de nivel y se quemaron todos su tubos, produciendo un gran escape de vapor. Paralelamente, los fusileros colocados en las tres cofas de los blindados chilenos, mataron a 3 de los 4 operadores de la ametralladora Gatling del Huáscar y el último cayó a cubierta. Varias granadas perforaron el blindaje del departamento de máquinas y, al estallar, mataron a varias personas en el pasadizo de máquinas e hiriendo a otras, como al cirujano mayor Santiago Távara y a John Griffiths, comandante del velero chileno apresado Coquimbo.

Herido el capitán de fragata Melitón Carvajal y muerto el Teniente Primero José Melitón Rodríguez Pérez, el mando del "Huáscar" recayó en el joven Teniente Primero Pedro Gárezon Thomas, quien asumió el control de la nave a las 10:48, cuando ésta se encontraba ingobernable y totalmente averiada. Nuevos incendios se desataron a bordo, a proa y en la torre, con una caldera inutilizada, con parte de la tripulación muerta o herida y con solo cuatro oficiales de guerra a bordo, el teniente Gárezon convocó a los tenientes segundos Fermín Díez Canseco y Gervasio Santillana y al alférez de fragata Ricardo Herrera, con quienes decidió hundir la nave antes que entregarla rendida. A las 10:54 El alférez Herrera da la orden14 al 1° maquinista de la nave, Samuel Mac Mahon, de abrir las válvulas para que inundase la sala de máquinas y el resto del buque.15 Mac Mahon evacúa a los heridos del pañol de máquinas, detiene las máquinas y abre las válvulas.

Informes de Oficiales chilenos, participantes del Combate, señalan que a las 10:55 parte de la tripulación del Huáscar arria la bandera en muestra de rendición., además de que sobre el puente, del monitor, se veía a varios tripulantes agitando pañuelos blancos. Sin embargo el informe oficial peruano del Tnte.1ro Pedro Garezon, que quedo finalmente al mando del Huascar, indica la rotura de la cadena que sostenia el pico de la bandera peruana. Mientras desde los blindados chilenos se observa que el buque peruano disminuye su avance y se preparan las embarcaciones para abordarlo y capturarlo; el Cochrane estaba a 15 m por la aleta de estribor y el Blanco por la aleta de babor. Frente a esta situación tripulantes del Huáscar se arrojaron por las bordas de la nave, los que posteriormente serían rescatados por orden del Capitán del Blanco Encalada.20 A las 11.08 el Huáscar se detiene y a las 11:10 es abordado por los marinos chilenos,21 la dotación de 24 marinos toman el monitor e inmediatamente conminaron por la fuerza a los maquinistas a cerrar las válvulas.22 En esos momentos, el Huáscar tenía 1,2 m de agua en la sentina. La marinería chilena se empeñó en apagar los múltiples incendios que había a bordo del monitor, mientras que la tripulación peruana era trasbordada a los buques chilenos en calidad de prisioneros de guerra.

En el combate, el Cochrane tuvo 10 heridos, uno de los cuales murió luego. El Huáscar tuvo en el combate 33 muertos, 24 heridos graves, 3 heridos leves y 144 ilesos, todos hechos prisioneros. Después del combate murieron 8 más, entre los que estaba el teniente Palacios. El Cochrane disparó 45 granadas Palliser de 250 libras, 12 granadas de 20 libras, 16 proyectiles de 7 libras, 560 tiros de la Ametralladora Nordenfelt y mil tiros de rifle.

El Blanco Encalada disparó 31 granadas Palliser de 250 libras, 6 granadas de 20 libras, 4 proyectiles de 9 libras,23 2 proyectiles de 7 libras, 350 tiros de Ametralladora Nordenfelt y mil tiros de rifle. La Covadonga realizó algunos disparos. El Huáscar disparó 40 granadas Palliser de 300 libras y unos 6 con sus cañones menores, además de varios tiros de rifle y de ametralladora Gatling. La historiografía peruana siempre había considerado que el Huáscar nunca había tenido granadas Palliser, pues se pensaban que eran las únicas capaces de perforar el blindaje de los buques chilenos, pero el estado general al 31 de julio registra la existencia de 145 granadas Palliser a bordo del Huáscar.24 En el combate, el Huáscar recibió 24 proyectiles, 16 de ellos eran Palliser, que dañaron un cañón de 300 libras, destrozó el cañón de 12 libras e hizo perder el gobierno del buque en 3 ocasiones, entre otros daños. El Cochrane recibió 3 proyectiles Palliser que no le produjeron daños materiales.

Epílogo

Tras la captura del Huáscar, el teniente Pedro Gárezon pidió a Simpson, el teniente chileno del Cochrane, poder buscar el cadáver del almirante Grau el cual no había sido encontrado aún. La búsqueda del cadáver de Grau se prolongó hasta las 17:00. El hallazgo lo hizo el propio Gárezon entre los restos destruidos de la torre de mando:

,.. un trozo de pierna blanca y velluda, solo desde la mitad de la pantorrilla al pie, el que estaba calzado con botín de cuero; y la capellada del botín había desaparecido como si se la hubiese cortado cuidadosamente con una cuchilla muy fina sin dañarse la suela ni las uñas de los dedos, que estaban completamente desnudos.

Una vez controlados los incendios a bordo del Huáscar, Riveros nombra al capitán de corbeta Peña comandante accidental del Huáscar al mando del cual llegó a Mejillones, escoltado por el Matías Cousiño y los dos blindados, a las 15:00 del mismo 8 de octubre. Ese mismo día, al iniciarse el combate, se había ordenado al transporte artillado Copiapó, navegar desde Antofagasta hasta Mejillones llevando cirujanos y otros elementos de auxilio.

La muerte del Almirante Grau fue muy sentida en la Escuadra Chilena, como lo testifica el parte pasado por el comandante Galvarino Riveros:

...La muerte del contraalmirante peruano, don Miguel Grau, ha sido, señor comandante general, muy sentida en esta Escuadra, cuyos jefes y oficiales hacían amplia justicia al patriotismo y al valor de aquel notable marino.

Al día siguiente se celebraron las honras fúnebres en honor de los muertos del monitor Huáscar, asistiendo el Ministro de la Guerra Rafael Sotomayor, el General en Jefe Erasmo Escala, el Jefe de Estado Mayor Emilio Sotomayor, el Comandante en Jefe de la Escuadra Galvarino Riveros Cárdenas, los comandantes de los buques de la Escuadra y altas personalidades. Formaron los Batallones Chacabuco y Zapadores al mando de sus respectivos Comandantes. Las tropas del batallón Chacabuco rindieron los honores de Ordenanza al Almirante Grau y a cada uno de los oficiales y tripulantes fallecidos en el combate.

Al Huáscar se le hicieron reparaciones temporales y el día 10 navegó a Antofagasta. El Huáscar llegó a Valparaíso el 20 de octubre, previa escala en Chañaral, Caldera, Huasco y Coquimbo.

Desde el 9 de octubre, el gobierno chileno planteó un canje de prisioneros, entre los peruanos del Huáscar por los chilenos de la corbeta Esmeralda y el transporte Rímac. La iniciativa fue recogida por el encargado de negocios de Gran Bretaña en Chile, quien escribió a su colega en el Perú y este retransmitió su interés al Ministro de Relaciones Exteriores peruano. Se firmó en Lima, el 23 de noviembre de 1879, el canje propuesto, pero ese día, los prisioneros de la Esmeralda zarparon de Iquique a Valparaíso, por lo que el protocolo no entró en vigor. Se firmó un nuevo protocolo el 8 de diciembre, esta vez, intercambiando los prisioneros peruanos del Huáscar y de la Pilcomayo por los del Rímac, cumpliéndose esta vez.

La captura del monitor Huáscar, junto con la muerte del almirante Miguel Grau Seminario, le dio a Chile el dominio del mar y la libertad de acción para sus posteriores operaciones terrestres. Al mismo tiempo, evitó que los aliados pudieran efectuar concentraciones de sus ejércitos en el sur del Perú. El 31 de octubre, el gobierno chileno ascendió a Galvarino Riveros a la clase de contraalmirante y a Juan José Latorre a capitán de navío graduado.

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Admin: Borrar Mensaje  MAURICIO    mauroverde1964@hotmail.com  8/10/2013 00:11  Fecha
Mensaje COMBATE NAVAL DE ANGAMOS, 08 DE OCTUBRE DE 1879

Desarrollo del combate

A las 9:40,9 el monitor Huáscar abrió fuego dispararando una andanada de su artillería principal contra el Cochrane a una distancia de mil metros. La andanada no fue contestada por el Cochrane, que continuó acercándose, al igual que el Blanco Encalada y la Covadonga. Un tiro de la siguiente andanada del Huáscar rebota en el mar e impacta en la amura de estribor del Cochrane, por encima de la faja blindada, penetrando en la cocina, causando destrozos, cayendo finalmente sobre la cubierta sin estallar. A las 9:48, a una distancia de 200 metros, el Cochrane abre fuegos con sus cañones de proa y centro de estribor. Uno de estos disparos impactó en el castillo de proa del Huáscar arrojando el mascarón de proa al mar. Otro tiro del Huáscar impactó en la batería de estribor del Cochrane con ángulo de 30° produciendo una abolladura de 3 pulgadas en el blindaje.

A las 9:50 se producen los tiros más certeros del Cochrane. Una granada perforó el costado de babor, sobre la línea de flotación, explotando y dejando fuera de combate a 12 hombres los cuales operaban los manubrios para ronzar la torre de artillería.10 Otra granada perforó el blindaje sobre la línea de flotación en el mismo costado rompiendo el guardín de babor de la rueda del timón de combate. Sin gobierno, el Huáscar vira a estribor. Después de 5 a 10 minutos, se restablece el gobierno mediante el sistema de emergencia, que estaba en la popa debajo de la cámara del comandante. Una decena de hombres acciona la caña del timón mediante parejos, recibiendo órdenes por mensajeros.

A las 10:00, una granada impactó en la esquina superior derecha de la torre de mando, atravesó su blindaje y explotó, matando al contraalmirante Grau y por la onda expansiva, al teniente 1° Diego Ferré, quien estaba comunicándose con Grau a través del enjaretado en el piso de la torre. Muerto el comandante de la nave peruana, asumió el mando el segundo comandante, el capitán de corbeta Elías Aguirre Romero, que estaba en la torre giratoria de artillería. El Huáscar reasumió rumbo al noreste y el Cochrane se mantuvo por la aleta de babor.

A las 10:10, Latorre observó que el pabellón del Huáscar estaba sobre cubierta y ordenó suspender el fuego, pensando que la nave se rendía.11 Sin embargo, el monitor mantuvo su andar y a los pocos minutos un oficial no identificado la volvió a izar, pero que posteriormente los oficiales del buque chileno creyeron reconocer al Teniente Enrique Palacios, cuando éste cayó prisionero, mortalmente herido.

A las 10:15 se reanuda el combate, Latorre ordena abrir fuego. A las 10:22, el Blanco Encalada y la Covadonga habían acortado distancias hasta los 200 m por la aleta de estribor del blindado peruano y abrieron fuego. El Huáscar quedó de esta manera encerrado entre los dos barcos chilenos.

Elías Aguirre dirigió sus fuegos contra el Blanco Encalada e intentó embestirlo con el espolón, pero el blindado chileno esquivó el golpe. En ese momento, una granada disparada por el Blanco Encalada perfora la torre de artillería, por la izquierda de la porta del cañón de la derecha, explotando en el interior y matando a casi todos los sirvientes de las dos piezas de artillería. En esa acción fue herido el capitán de fragata graduado Manuel Melitón Carvajal Ambulodegui, que fue llevado al departamento de máquinas para atenderlo. El cañón derecho quedó inhabilitado porque la explosión averió el compresor12 y la sobremuñera derechos. Se llevó dotaciones de relevo, inexpertas, para continuar el fuego solo con el cañón de 254mm de estribor.

Una granada del Cochrane perforó la popa del Huáscar, atravesó la cámara de oficiales, la cámara del comandante, dañó la estación de gobierno de emergencia, matando a toda la gente que gobernaba los aparejos, y llegó al departamento drogas, produciendo grandes destrozos e inhabilitándola como enfermería. Cuando se perdió el control de gobierno, el Huáscar empezó a dar un amplio círculo de giro hacia estribor. Latorre intentó aprovechar esto para espolonear el monitor, pero el Huáscar pasó libre por la proa del Cochrane a las 10:25. El Blanco Encalada también viró a estribor que lo llevó a colocarse en la proyección del del círculo de giro del Huáscar y a las 10:29, pasó libre a 23 m por la popa del Huáscar, aprovechando para dispararle una andanada, pero quedando entre el Cochrane y el Huáscar. Esta acción obligó al Cochrane, que estaba a 200 m por la aleta de babor del Huáscar, a girar en redondo a babor para evitar una colisión contra el Blanco Encalada, llegando a distanciarse a 1.200 m del Huáscar. El Blanco Encalada también quiso evitar la colisión y giró a estribor.

Elías Aguirre recuperó el gobierno del Huáscar mediante el sistema de emergencia y enrumbó hacia el Cochrane para espolonearlo: Latorre también decide espolonear al Huáscar, pero el blindado peruano cae a babor y su popa pasa a 5 m por la proa del Cochrane a las 10:37. Durante estas acciones, los tiros no cesaron en ambas partes, pero el Huáscar tenía limitada respuesta porque solo le quedaba un cañón en la torre artillera. El continuo intercambio de disparos generó graves daños y bajas a bordo del Huáscar.

A las 10:40, los dos blindados chilenos están por la aleta de babor del Huáscar. Una granada perforó la torre de artillería y explotó hiriendo mortalmente a sus operadores, incluido el comandante Aguirre.13

Muchos tiros perforaron la chimenea, desprendiendo hollín y humo, que entró al departamento de calderas, impidiendo leer los manómetros y niveles de agua. En una de las calderas, el agua bajó mucho de nivel y se quemaron todos su tubos, produciendo un gran escape de vapor. Paralelamente, los fusileros colocados en las tres cofas de los blindados chilenos, mataron a 3 de los 4 operadores de la ametralladora Gatling del Huáscar y el último cayó a cubierta. Varias granadas perforaron el blindaje del departamento de máquinas y, al estallar, mataron a varias personas en el pasadizo de máquinas e hiriendo a otras, como al cirujano mayor Santiago Távara y a John Griffiths, comandante del velero chileno apresado Coquimbo.

Herido el capitán de fragata Melitón Carvajal y muerto el Teniente Primero José Melitón Rodríguez Pérez, el mando del "Huáscar" recayó en el joven Teniente Primero Pedro Gárezon Thomas, quien asumió el control de la nave a las 10:48, cuando ésta se encontraba ingobernable y totalmente averiada. Nuevos incendios se desataron a bordo, a proa y en la torre, con una caldera inutilizada, con parte de la tripulación muerta o herida y con solo cuatro oficiales de guerra a bordo, el teniente Gárezon convocó a los tenientes segundos Fermín Díez Canseco y Gervasio Santillana y al alférez de fragata Ricardo Herrera, con quienes decidió hundir la nave antes que entregarla rendida. A las 10:54 El alférez Herrera da la orden14 al 1° maquinista de la nave, Samuel Mac Mahon, de abrir las válvulas para que inundase la sala de máquinas y el resto del buque.15 Mac Mahon evacúa a los heridos del pañol de máquinas, detiene las máquinas y abre las válvulas.

Informes de Oficiales chilenos, participantes del Combate, señalan que a las 10:55 parte de la tripulación del Huáscar arria la bandera en muestra de rendición., además de que sobre el puente, del monitor, se veía a varios tripulantes agitando pañuelos blancos. Sin embargo el informe oficial peruano del Tnte.1ro Pedro Garezon, que quedo finalmente al mando del Huascar, indica la rotura de la cadena que sostenia el pico de la bandera peruana. Mientras desde los blindados chilenos se observa que el buque peruano disminuye su avance y se preparan las embarcaciones para abordarlo y capturarlo; el Cochrane estaba a 15 m por la aleta de estribor y el Blanco por la aleta de babor. Frente a esta situación tripulantes del Huáscar se arrojaron por las bordas de la nave, los que posteriormente serían rescatados por orden del Capitán del Blanco Encalada.20 A las 11.08 el Huáscar se detiene y a las 11:10 es abordado por los marinos chilenos,21 la dotación de 24 marinos toman el monitor e inmediatamente conminaron por la fuerza a los maquinistas a cerrar las válvulas.22 En esos momentos, el Huáscar tenía 1,2 m de agua en la sentina. La marinería chilena se empeñó en apagar los múltiples incendios que había a bordo del monitor, mientras que la tripulación peruana era trasbordada a los buques chilenos en calidad de prisioneros de guerra.

En el combate, el Cochrane tuvo 10 heridos, uno de los cuales murió luego. El Huáscar tuvo en el combate 33 muertos, 24 heridos graves, 3 heridos leves y 144 ilesos, todos hechos prisioneros. Después del combate murieron 8 más, entre los que estaba el teniente Palacios. El Cochrane disparó 45 granadas Palliser de 250 libras, 12 granadas de 20 libras, 16 proyectiles de 7 libras, 560 tiros de la Ametralladora Nordenfelt y mil tiros de rifle.

El Blanco Encalada disparó 31 granadas Palliser de 250 libras, 6 granadas de 20 libras, 4 proyectiles de 9 libras,23 2 proyectiles de 7 libras, 350 tiros de Ametralladora Nordenfelt y mil tiros de rifle. La Covadonga realizó algunos disparos. El Huáscar disparó 40 granadas Palliser de 300 libras y unos 6 con sus cañones menores, además de varios tiros de rifle y de ametralladora Gatling. La historiografía peruana siempre había considerado que el Huáscar nunca había tenido granadas Palliser, pues se pensaban que eran las únicas capaces de perforar el blindaje de los buques chilenos, pero el estado general al 31 de julio registra la existencia de 145 granadas Palliser a bordo del Huáscar.24 En el combate, el Huáscar recibió 24 proyectiles, 16 de ellos eran Palliser, que dañaron un cañón de 300 libras, destrozó el cañón de 12 libras e hizo perder el gobierno del buque en 3 ocasiones, entre otros daños. El Cochrane recibió 3 proyectiles Palliser que no le produjeron daños materiales.

Epílogo

Tras la captura del Huáscar, el teniente Pedro Gárezon pidió a Simpson, el teniente chileno del Cochrane, poder buscar el cadáver del almirante Grau el cual no había sido encontrado aún. La búsqueda del cadáver de Grau se prolongó hasta las 17:00. El hallazgo lo hizo el propio Gárezon entre los restos destruidos de la torre de mando:

,.. un trozo de pierna blanca y velluda, solo desde la mitad de la pantorrilla al pie, el que estaba calzado con botín de cuero; y la capellada del botín había desaparecido como si se la hubiese cortado cuidadosamente con una cuchilla muy fina sin dañarse la suela ni las uñas de los dedos, que estaban completamente desnudos.

Una vez controlados los incendios a bordo del Huáscar, Riveros nombra al capitán de corbeta Peña comandante accidental del Huáscar al mando del cual llegó a Mejillones, escoltado por el Matías Cousiño y los dos blindados, a las 15:00 del mismo 8 de octubre. Ese mismo día, al iniciarse el combate, se había ordenado al transporte artillado Copiapó, navegar desde Antofagasta hasta Mejillones llevando cirujanos y otros elementos de auxilio.

La muerte del Almirante Grau fue muy sentida en la Escuadra Chilena, como lo testifica el parte pasado por el comandante Galvarino Riveros:

...La muerte del contraalmirante peruano, don Miguel Grau, ha sido, señor comandante general, muy sentida en esta Escuadra, cuyos jefes y oficiales hacían amplia justicia al patriotismo y al valor de aquel notable marino.

Al día siguiente se celebraron las honras fúnebres en honor de los muertos del monitor Huáscar, asistiendo el Ministro de la Guerra Rafael Sotomayor, el General en Jefe Erasmo Escala, el Jefe de Estado Mayor Emilio Sotomayor, el Comandante en Jefe de la Escuadra Galvarino Riveros Cárdenas, los comandantes de los buques de la Escuadra y altas personalidades. Formaron los Batallones Chacabuco y Zapadores al mando de sus respectivos Comandantes. Las tropas del batallón Chacabuco rindieron los honores de Ordenanza al Almirante Grau y a cada uno de los oficiales y tripulantes fallecidos en el combate.

Al Huáscar se le hicieron reparaciones temporales y el día 10 navegó a Antofagasta. El Huáscar llegó a Valparaíso el 20 de octubre, previa escala en Chañaral, Caldera, Huasco y Coquimbo.

Desde el 9 de octubre, el gobierno chileno planteó un canje de prisioneros, entre los peruanos del Huáscar por los chilenos de la corbeta Esmeralda y el transporte Rímac. La iniciativa fue recogida por el encargado de negocios de Gran Bretaña en Chile, quien escribió a su colega en el Perú y este retransmitió su interés al Ministro de Relaciones Exteriores peruano. Se firmó en Lima, el 23 de noviembre de 1879, el canje propuesto, pero ese día, los prisioneros de la Esmeralda zarparon de Iquique a Valparaíso, por lo que el protocolo no entró en vigor. Se firmó un nuevo protocolo el 8 de diciembre, esta vez, intercambiando los prisioneros peruanos del Huáscar y de la Pilcomayo por los del Rímac, cumpliéndose esta vez.

La captura del monitor Huáscar, junto con la muerte del almirante Miguel Grau Seminario, le dio a Chile el dominio del mar y la libertad de acción para sus posteriores operaciones terrestres. Al mismo tiempo, evitó que los aliados pudieran efectuar concentraciones de sus ejércitos en el sur del Perú. El 31 de octubre, el gobierno chileno ascendió a Galvarino Riveros a la clase de contraalmirante y a Juan José Latorre a capitán de navío graduado.

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