La Guerra del Pacifico - Los Héroes Olvidados
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Admin: Borrar Mensaje  LUIS ALBERTO RIOS    luisrios909@hotmail.com  12/04/2013 12:35  Fecha
Mensaje siempre he sido un gran admirador de su pagina web y del ejercito chileno

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Admin: Borrar Mensaje  EDWIN ADRIAZOLA    eadriazola@yahoo.com http://www.eadriazola.blogspot.com  10/04/2013 13:25  Fecha
Mensaje Hola
He tenido dificultades para utililzar el correo que consignas (mpelayog@gmail)
Soy docente de Ciencias Sociales (Historia, Geogbrafía, Economía) de un colegio particular y desarrollo temas de Historia local com afición. Acabo de ver el blog "LOS HEROES OLVIDADOS" y noto un gran aprecio por los que fueron, ademas de la seriedad y conocimiento del trabajo.
He desarrollado el mismo tema relacionado con el puerto de Ilo, administro un blog (www.eadriazola.glopspot.com) y he publicado algunos libros. En la actualidad estoy terminando un trabajo sobre la historia local y me he encontrado dentro del tema de la Guerra del Pacifico con un pasaje que aqui llaman de "Los quinteados": un grupo de ileños fueron fusilados en febrero o marzo de 1880. Lamentablente no he encotrado datos sobre el tema y todo es versión oral. Tu que has investigado el tema de la Guerra del Pacífico, conoces algo de esto sobre la ocupación chilena de Ilo o de Moquegua?
Te agradecería mucho el tiempo que le dedique a esta consulta.
Un abrazo

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Admin: Borrar Mensaje  MAURICIO    mauroverde1964@hotmail.com  21/03/2013 20:35  Fecha
Mensaje 14 de Marzo 1883: Combate de Puruguay.

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Admin: Borrar Mensaje  MAURICIO    mauroverde1964@hotmail.com  21/03/2013 20:30  Fecha
Mensaje 06 de Marzo 1882: Combate de Comas.
29 de Marzo 1882: Combate de Pazos.
31 de Marzo 1882: Segundo Combate de Pazos.
Marzo a Mayo 1882: Suceden diversos enfrentamientos como los combates de: Sierralumi, Huaripampa, Huancan, Llocllapampa, Sicaya, Chupaca, Pazos, Acostambo, ahuimpuquio. Las fuerzas chilenas estaban diezmadas por el tifus y la viruela, as Lynch autoriza a Del Canto a volver a Lima con el 2 de Lnea trayendo a los heridos y a los enfermos. Los batallones "Pisagua" 3 de Lnea y "Santiago" 5 de Lnea son enviados como refuerzos.

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Admin: Borrar Mensaje  MAURICIO    mauroverde1964@hotmail.com  21/03/2013 20:28  Fecha
Mensaje 09 de Marzo 1880: El Blanco Encalada y el Loa en las islas Lobos: Hunden seis lanchas y capturan 29 animales, llevndose adems prisioneros al Capitn de Corbeta Rosas y al Coronel Alaiza.
14 de Marzo 1880: Fuerte escaramuza entre Chilenos y Peruanos en el frente de Moquegua, resultan heridos 2 soldados del regimiento "Buin" 1 de Lnea y muerto 1 Gendarme de Moquegua.
21 de Marzo 1880: Durante la noche un destacamento de 20 soldados de la Compaa de Cazadores del batalln peruano Grau incursiona sobre el campamento del regimiento de caballera chileno "Cazadores" dando muerte a 3 soldados, mientras tanto las tropas chilenas ya se han puesto en marcha para asaltar la excelente posicin peruana.
22 de Marzo 1880: Las tropas chilenas atacan y se apoderan del cerro de Los Angeles, considerado como inexpugnable. Las fuerzas peruanas estaban bajo las rdenes de Coronel Agustn Gamarra. Antes del medio da, gracias especialmente a una espectacular ascensin por senderos inaccesibles del batalln "Atacama" N 1 las tropas chilenas derrotan completamente a las peruanas, las que sufren no menos de 28 muertos y 64 prisioneros.

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Admin: Borrar Mensaje  MAURICIO    mauroverde1964@hotmail.com  21/03/2013 20:25  Fecha
Mensaje 20 de Marzo 1879: Ocupacin de Cobija: Las tropas chilenas toman Cobija, al mando de William Rebolledo. Los buques Blanco Encalada y O'Higgins marcharon el primero a Tocopilla y Cobija en proteccin de los chilenos.
21 de Marzo 1879: Ocupacin de Tocopilla: Las tropas chilenas toman control de Tocopilla. Ese da desembarca en Tocopilla la tripulacin del Cochrane al mando de Enrique Simpson.
23 de Marzo 1879: Combate de Calama Fue el primer hecho de armas de la Guerra del Pacfico. Tropas chilenas al mando del Coronel Emilio Sotomayor Baeza se enfrentaron contra las fuerzas bolivianas comandadas por el Coronel Ladislao Cabrera, obteniendo el triunfo el Ejrcito chileno...Por lo anterior, se fij este da como: "El Da de Calama". Las tropas chilenas sufren 12 bajas, 7 muertos y 5 heridos, los Bolivianos 52, 20 muertos y 32 prisioneros (entre estos ltimos se encuentra un ciudadano chileno de apellido Alfaro).
25 de Marzo 1879:Un destacamento chileno llega a Chiuchiu.

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Admin: Borrar Mensaje  Juan García Valenzuela    juanjogarcia72@yahoo.com  15/03/2013 22:10  Fecha
Mensaje No hay en Chile la suficiente gratitud a los hombres y mujeres que tomaron la decisin de marchar a la guerra. Quizs las diferencias polticas que desencadenaron la revolucin de 1891 y de 1925, ahogaron lo que documentos, cartas y fotos trataron de reflotar, quizs sea el pago de Chile, quizs el tiempo que todo borra y hace olvidar. Pero en estas lineas lo anterior no sucede, quizs no exista una tumba, monumento o placa en donde dejarles flores, quizs no hay iglesia o templo que recite una oracin en memoria. Pero esta mi corazn y los recuerdos ledos y escuchados acerca de sus campaas y penurias, nada ni toda la riqueza de este pas paga en parte su sacrificio, ms, un simple y sencillo "Gracias", sea el eco o el susurro que traspase lapidas y mausoleos.

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Admin: Borrar Mensaje  MAURICIO    mauroverde1964@hotmail.com  12/03/2013 23:18  Fecha
Mensaje BATALLA DE LOS ANGELES :

El combate

En la tarde del 21 de marzo, Gamarra captur a 4 soldados y un oficial chileno los cuales enva a Torata.
Por la noche, las columnas chilenas se pusieron en marcha. Cuando el Atacama avanzaba por el camino de Guaneros, se encontr con un grupo de 20 soldados enviados por Gamarra y dirigidos por el Coronel Chocano10 para atacar los caballos que pastaban cerca del lugar. Suponiendo que haba sido descubierto, Martnez suspendi el avance y mand pedir instrucciones a Baquedano; quien le orden continuar segn lo planeado 11 . A la una de la maana del 22 de marzo Gamarra se enter que los chilenos se dirigen hacia Samegua y orden que la 6 compaa al mando de don Nicols Roncal baje del Quilin-Quilin para enfrentar ese avance. El lugar de Roncal fue ocupado por la 1. de Canchis de Jos M. Vizcarra.
El avance de Muoz fue divisado por la 6 compaa del Granaderos de Cuzco, rompindose los fuegos a las 4 y 30 de la maana en Holleros al caer los chilenos sobre la derecha peruana. Gamarra orden avanzar a Vizcarra12 al amanecer hacia El Plpito, causando importantes bajas a los atacantes. Las fuerzas chilenas dispusieron 6 caones y 3 ametralladoras para caonear la posicin peruana. La infantera chilena atac el ala derecha con 800 hombres y la izquierda con el resto de la infantera y 600 jinetes.
Minutos despus, la columna de Baquedano comenz a bombardear con artillera ese flanco, aunque sin causar mayores daos. El ataque de infantera lanzado por este cuerpo tampoco progres, debido a la defensa peruana mejor posicionada.
Gamarra reforz la posicin en El Plpito trayendo municiones y al batalln Granaderos desde el Arrastrado, para hacer frente al asalto con infantera y artillera en el cerro Los ngeles. El combate se mantuvo en estos trminos por ms de una hora, con la defensa peruana causando ms bajas, disparando desde la altura a los atacantes encerrados en el estrecho paso. La situacin chilena mejor en cierta medida con el emplazamiento de un can al mando del Teniente Eduardo Sanfuentes, que comenz a disparar sobre los peruanos desde unos 600 metros.8
[editar]Descenlace
Mientras del Canto atacaba el sector de Quilin-Quilin, el Atacama haba conseguido escalar la ladera desprotegida de Guaneros sin ser advertido11 12 , y luego de agrupar sus 595 soldados,13 cay a la bayoneta sobre el batalln Grau, que se dispers y retir del cerro en desorden.8 Gamarra se enter de ello mientras iba hacia El Plpito a reforzar la posicin,14 y vindose atacado por Estanislao del Canto en Los ngeles12 y por Martnez en el cerro Estupia, decidi replegar sus fuerzas hacia Yacango desocupando el Canchis, Canas y Granaderos la zona de el Arrastrado. Cerca al cerro Bal, Gamarra envi al mayor Andrs A. Pujazn hacia Tumilaca para proteger la retirada de las demas compaas. La retirada del Canchis tomo diversos caminos. Los Gendarmes se reunieron con Gamarra.
Gamarra lleg a Yacango donde lo accidentado del terreno no permiti continuar el avance de Baquedano, continuando hacia Torata y luego a Ilubaya. Aqu Gamarra decidi esperar a las fuerzas chilenas para enfrentarlas nuevamente. Puesto que en la zona se encontraban familias de Torata, Yacango y otros poblados, decide no entablar enfrentamiento sino acampar y dirigirse a Chiligua y luego hacia Carumas.
[editar]Resultados

La victoria de Baquedano permiti la ocupacin del departamento de Moquegua, y el afianzamiento de una base de operaciones para iniciar la prxima campaa en Tacna. Las bajas chilenas en combate, segun partes oficiales, ascendieron a 9 muertos y 41 heridos, aunque publicaciones chilenas posteriores las estiman en un total de 100 muertos y heridos.2 Respecto a las bajas peruanas han sido calculadas en 30 muertos y 70 heridos a las que hay que agregar 45 prisioneros.2 15
Unos das despus de la batalla, el comandante en jefe del Ejrcito de Operaciones del Norte Erasmo Escala renunci a su puesto debido a diferencias irreconciliables con el Ministro Rafael Sotomayor. ste design en su reemplazo a Baquedano como comandante en jefe, quien gui a sus tropas en las victorias de Tacna, Chorrillos y Miraflores; conquistando la captal peruana a principios de 1881

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Admin: Borrar Mensaje  MAURICIO    mauroverde1964@hotmail.com  3/03/2013 19:18  Fecha
Mensaje TOMA DEL LAGO TITICACA :

La Toma del lago Titicaca fue una campaa lacustre realizada en el ao 1883 en el lago Titicaca ubicado en las fronteras de Per y Bolivia, en el marco de la Guerra del Pacfico. Consista en transportar una lancha torpedera desarmada por ferrocarril desde el Puerto de Ilo hasta Puno y lanzarla a las aguas del lago Titicaca para operaciones de patrullaje y de esa manera evitar la navegacin, las comunicaciones y su posible uso militar de fuerzas peruanas y bolivianas. Con esta operacin se logro ejercer el control en la zona hasta el final de la guerra.

El 20 de octubre de 1883 ya se haba firmado la paz con el Per, en el Tratado de Ancn, en Lima. Pero en Chile aun subsistan algunas sospechas de apoyo y hostilidad de Bolivia a la causa peruana, con transmisin de informacin de inteligencia y armamento en algunas patrullas, por medio del vapor boliviano "Yavar", en el lago Titicaca.

Adems el contraalmirante Lizardo Montero aun se resista en la ciudad de Arequipa a pesar del acuerdo en Ancn, y negociaba con Bolivia para que este volviera a reiniciar las operaciones de guerra.

Las tropas del Ejrcito chileno se dirigieron a tomar la ciudad de Arequipa, logrando ocuparla sin resistencia debido a una revuelta que se produjo contra los lideres peruanos de la ciudad. Lizardo Montero y Csar Canevaro ante esto se haban retirado a Puno para continuar la resistencia con el apoyo de Bolivia.

Al llegar a Puno, en la orilla del Titicaca, abord con sus hombres un pequeo navo, el "Yavar", para marchar hacia el puerto lacustre de Chililaya, en Bolivia, donde le esperaba el General Narciso Campero con dos batallones bolivianos para iniciar las hostilidades contra Chile.

Campero, en primeras instancias iluso y desconectado de la realidad que viva el Per por esos das, crea que su modestsima tropa bastara para salir a defender a Arequipa. Sin embargo, enterado de los pormenores de lo sucedido segn se lo relat el propio Montero, la desazn se apoder del lder altiplnico. De inmediato comenzaron a negociar la posibilidad de iniciar hostilizaciones y atrasar ms an la rendicin de Bolivia que, como hemos dicho, llevaba largo tiempo conversndose con Chile con tiras y aflojas de parte del gobierno paceo, destinados a ganar tiempo y a impedir que los chilenos decidieran ocupar el Palacio Quemado, prcticamente desprotegido y al alcance de la mano de las fuerzas chilena.

Mientras, se haba dado la orden de perseguir a Montero. Una divisin comandada por el Coronel Diego Dubl Almeyda, formada por los batallones Lautaro y Coquimbo, un escuadrn del Carabineros y Artilleras, salieron desde Arequipa hacia Puno por la lnea frrea, abordando tres trenes. Al llegar a la ciudad de Puno a orillas del Titicaca, sus autoridades locales entregaron de inmediato el lugar y se declararon en favor del gobierno de Miguel Iglesias.

Sin embargo, misteriosos grupos de peruanos y bolivianos intentaron imitar las guerrillas de la Sierra y, valindose de los botes de totora que usaban los antiguos habitantes del lago, hicieron desde sus aguas algunas descargas contra posiciones chilenas intentando amedrentarlos.

Por el terrible recuerdo de la Brea y del problema que le produjo al ejercito chileno la resistencia, el general Velsquez decidi contestar con una medida desesperada de evitar contacto directo y que sembrara el miedo en las comarcas sin necesidad de despliegues de fuerzas, por lo que solicit enviar a Puno, desde Mollendo, una pequea lancha torpedera desarmada, la "Colo Colo".

El General Jos Velsquez Brquez comand la expedicin militar que conquist Arequipa - Puno, en un acabado plan estratgico en 1883. En esta campaa ide, planific y llev a cabo una colosal empresa, llevar va ferrocarril la lancha torpedera "Colo Colo" al Lago Titicaca (3.812 m.s.n.m.), con su dotacin de personal, armamento y municiones.

En 1883 fue transportada por ferrocarril desde el Puerto de Ilo hasta Puno y lanzada all a las aguas del lago Titicaca, donde realiz operaciones de patrullaje con una tripulacin de dos oficiales y 25 marinos, al mando del Teniente 1 ngel Custodio Lynch Irwing. As inicia diversos patrullajes, constituyndose en el primer buque de guerra extranjero en navegar en el Titicaca y el primer buque de guerra chileno, que surca las aguas ms altas del mundo.

Concecuencias

La presencia de la torpedera en el lago impidi las comunicaciones lacustres y su uso para fines militares al igual que cesaron los ataques desde botes de totora por los guerrilleros de la zona. Todas las embarcaciones peruanas que se haban refugiado en Chileyaca, ante la dificil realidad de enfrentar una lancha torpedera con simples fusiles, se entregaron a las autoridades chilenas encabezadas por el Coronel Diego Dubl Almeyda.

En Bolivia ante la presencia amenazante de la torpedera y el movimiento de fuerzas chilenas en su frontera diluyo todo plan para comenzar hostilidades y de apoyar al contraalmirante Lizardo Montero para oponer resistencia. Al contrario, estos hechos convencieron al gobierno altiplnico de terminar con el estado de guerra.

La clase dirigente boliviana estaba dividida sobre qu actitud tomar, pero fue ganando terreno la postura de alcanzar la paz. Finalmente el 4 de abril de 1884, se firm en Valparaso el Pacto de Tregua indefinida, que daba por terminado el estado de beligerancia y fijaba nuevas fronteras provisorias.

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Admin: Borrar Mensaje  Ricardo Ramírez Chávez    aricram@hotmail.com  22/02/2013 15:10  Fecha
Mensaje "El 14 de febrero (1879) Antofagasta amaneci con un gran nerviosismo en la poblacin. Era el da fijado para el remate de los bienes de la Compaa de Salitres. Se haba comentado antes que el Cnsul del Per iba a ser el principal postor. No se conoca an el decreto de rescisin del contrato. No lo conoca ni el Prefecto, Coronel Severino Zapata, debido a las dificultades y demoras con que viajaba el correo desde La Paz al puerto. Dicha autoridad segua actuando con las instrucciones anteriores, de implementar el cobro del impuesto de los 10 centavos mediante el remate de los bienes embargados.
A las 7 de la maana hicieron aparicin en lontananza las siluetas del "Cochrane" y el "O'Higgins". El "Blanco Encalada" salud a sus compaeros con salvas de artillera. La poblacin chilena se agit en el muelle, la plaza y las calles con gran algaraba. La ensea de los rectngulos azul, blanco y rojo se enarbol en numerosas viviendas.
A las 8 se desprendi del "Cochrane" un bote que condujo a tierra al capitn Jos M. Borgoto y a una escolta. El oficial busc al cnsul de su pas y en su compaa se dirigi a la Prefectura donde entreg un mensaje de su comandante: "Considerando el gobierno de Chile roto por parte de Bolivia el tratado de 1874, me ordena tomar posesin con las fuerzas a mi mando del territorio comprendido hasta el grado 23". Contest el Coronel Zapata por el mismo conducto: "No tengo fuerzas con que contrarrestar a tres vapores blindados de Chile, pero no abandonar este puerto sino cuando se consuma la invasin".
A las 8 y 30 desembarcaron 200 soldados armados, con sus oficiales. La poblacin chilena los recibi con aplausos y otras manifestaciones de jbilo. Grupos de exaltados recorrieron las calles. Uno de ellos penetr en la Prefectura e injuri de palabra al Coronel Zapata y a quienes lo acompaaban. Extrajo la bandera boliviana izada en el local y la hizo pedazos. Arranc el escudo de armas y lo arroj a media calle. Una mujer zapate sobre l una cueca que ella misma core, acompaada con el palmoteo de sus compatriotas. En el local de la polica, cuyos 34 gendarmes tomaron el camino de Cobija, la hija de uno de ellos. Genoveva Ros, ocult la bandera de esta reparticin envolvindola alrededor de su cuerpo, debajo de su ropa, salvndola de que fuera ultrajada. La conserv entre sus bienes, como una reliquia, durante 25 aos. En 1904, siendo ya mujer madura, la entreg al Cnsul de Bolivia en Iquique recibiendo como compensacin 25 bolivianos. Se conserva hoy en la Capital de la Republica a cargo de la "Sociedad Geogrfica e Histrica de Sucre".
El Prefecto, otras autoridades y algunas familias estuvieron refugiadas en el Consulado del Per hasta el da 16, en que se embarcaron en el vapor "Amazona" de la compaa comercial inglesa, rumbo a Cobija, algunos, y a Arica otros. El 14, los comisarios de polica Valverde, Polo y Valdivia fueron agredidos por el populacho. En el Salar del Carmen fueron muertas dos personas.
Las fuerzas chilenas tomaron tambin posesin de Caracoles y Mejillones.
En un vano esfuerzo de justificar su apropiacin de territorio ajeno, el Gobierno de Santiago circul a los agentes diplomticos extranjeros acreditados ante l, un documento que comenzaba as:
"El 12 del presente mes, Su Excelencia el Presidente de la Republica orden que fuerzas nacionales se trasladaran al desierto de Atacama para reivindicar y ocupar en nombre de Chile los territorios que posea antes de ajustar con Bolivia los tratados de 1866 y 1874". Terminaba de esta manera: "Cincuenta horas ms tarde la ley chilena imperaba en aquella regin, colocando bajo su amparo los intereses chilenos y extranjeros, sin derramar una gota de sangre y en medio del entusiasmo patritico de las poblaciones redimidas... La nacin chilena, amiga de la conciliacin, anhelosa por mantener la paz y la unin en Amrica, hizo en su obsequio cuanto fue posible y digno. Violado un pacto solemne, desodas sus reclamaciones amistosas de una manera inusitada en las relaciones internacionales, convencida de que Bolivia no haba dado ni poda ofrecer en el porvenir garantas eficaces a la colonia chilena que haba creado pueblos en el desierto, se ha visto en el deber de reivindicar todos los derechos que posea tranquilamente antes del pacto de 1866, y sabr mantenerlos con la entereza que es propia de sus hijos, cualesquiera que sean las emergencias que sobrevengan".
Chile, al dar el carcter de reivindicacin a su flagrante acto de expoliacin de territorio boliviano, dio una nueva prueba de ser una nacin de muchas habilidades, pero de muy pocos escrpulos." (Roberto Querejazu Blanco)


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Admin: Borrar Mensaje  santiago yañez vallejos    yanezsantiago2008@hotmail.com  16/02/2013 03:47  Fecha
Mensaje mauricio quisiera saber si el general buendia participo en acciones belicas frente al batallon movilizado colchagua, segn lo que he podido entender el 15 de nov de 1879 entro en accion.
quisiera saber mas sobre esto.muchas gracias


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Admin: Borrar Mensaje  Ricardo Ramírez Chávez    aricram@hotmail.com  15/02/2013 20:31  Fecha
Mensaje GENOVEVA ROS; LA NIA QUE SALVO LA BANDERA DE BOLIVIA


11 de octubre Da de la mujer boliviana no olvidamos de algo muy importante aunque no era mujer: era simplemente una nia, una nia que amo su patria, la nia que salvo el tricolor boliviano que flameaba altiva y orgullosa en la propiedad boliviano. Esa bolivianita que nunca debemos olvidar. Genoveva Ros

La nia que salv la Bandera Boliviana de caer en manos enemigas.
El 14 de febrero de 1879. a las 8 de la maana, desde el buque Blanco Encalada, el comandante de la expedicin chilena Cnl. Emilio Sotomayor envi un emisario con una nota de rendicin al Prefecto del Departamento Boliviano Litoral, Cnl. Severino Zapat. Al recibirla nota intimidatorio pidiendo la desocupacin del puerto. El Prefecto protest enrgicamente por la abusiva invasin y se neg a entregar Antofagasta. Con el emisario haban desembarcado tambin dos compaas de soldados, los cuales emplazaron sus caones en las esquinas, mientras los buques disparaban sus caones para amedrentar a la indefensa poblacin boliviana: a las 11 de la maana los invasores tenan tomado el puerto de Antofagasta, rodeada la Prefectura un grupo de soldados, arranco el Escudo del frontis y lo destroz, procediendo a izar su bandera en el mstil usurpado. En esos momentos de confusin la soldadesca y rotaje no se haban percatado que an flameaba altiva y orgullosa en su propiedad, la tricolor boliviana en el edificio de la Prefectura, pero alguien la haba visto y era la nia Genoveva Ros que decidi sustraerla a los ultrajes y ofensa del enemigo.
Todo fue en un instantneo relampagueo de la mente que hace tomar decisiones supremas. Genoveva volvi al sitio, se encaram por una ventanilla y desatando las piolas se apoder de la preciada reliquia escondindola bajo su vestido, como si en ese estrujo estuviera protegiendo la misma imagen de la Patria. Se dio a la fuga para alcanzar a sus padres y as salvo la bandera.

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Admin: Borrar Mensaje  MAURICIO    mauroverde1964@hotmail.com  4/02/2013 02:22  Fecha
Mensaje ARTURO BENAVIDES SANTOS, TENIENTE DEL REGIMIENTO LAUTARO :

ENTRADA A LIMA

Cuando clare el da siguiente nos dimos cuenta que habamos pasado la noche en el vivac de un regimiento peruano y que en l se haba organizado la defensa, pues estaba sembrado de cadveres
de hombres y caballos, y haba desparramadas muchas armas y equipo y hasta unos fondos con restos de comida. Se conoca que .los haban llevado para repartirla en los mismos atrincheramientos.
Se pas lista y sin ms desayuno que los pocos restos de provisiones que todava algunos conservaban, el regimiento tom la formacin unida y desfil a un sitio que se le haba designado para vivaquear como a dos kilmetros de distancia.

Al llegar, se formaron pabellones y todos se entregaron a la tarea de procurarse algo que comer.

En pocos momentos el vivac tom gran animacin. Mientras unos salan en busca de lea, agua o comestibles, otros hacan fuego y calentaban agua en los jarros y platos de las caramaolas.

Un momento despus llegaron los fondos del rancho y luego un hermoso buey, que inmediatamente fue sacrificado.

Los asistentes discutan con los rancheros para que se les diera pronto la racin en crudo de los oficiales a quienes servan, y solicitaban las malayas, riones u otras sabrosas partes, a fin de presentarles lo mejor.

Luego comenz a sentirse el apetitoso olor a carne asada. . . Con gran algaraza se celebr la llegada de galletas de las que se dan a los marineros a bordo, y acudieron presurosos los sargentos de semana a recibir la parte que corresponda a sus compaas,
efectuando inmediatamente el reparto.

Toda la maana fue libre para que cada cual hiciera lo que le pareciera, sin ms limitacin que no separarse mucho de la parte del vivac que corresponda al regimiento.

Si yo tuviera dotes de escritor realista, de cuya carencia ya antes me he lamentado, podra trazar el cuadro que presentaba mi regimiento ese da, sin omitir ningn detalle; pues no obstante el tiempo transcurrido, ms de cuarenta aos!, los recuerdo perfectamente.

Cerrando los ojos y haciendo un pequeo esfuerzo mental, me-parece que veo como en un cuadro todo lo que entonces v, percibiendo hasta los detalles ms insignificantes.

Si me parece divisar los grupos de oficiales tendidos, recostndose unos en otros, y a los asistentes que llegan hasta ellos llevndoles trozos de asado, galletas, agua o caf.

Y veo tambin grupos de soldados, alrededor del fuego, esperando la coccin de algo que tienen sobre l, otros limpian sus rifles, o se asean o lavan pauelos, calcetines u otras prendas; o mientras
componen y limpian el dorman procurando que los botones resplandezcan, o los afirman, y hasta veo a algunos en calzoncillos afanados componiendo sus pantalones.. . Y reconozco rostros, y veo la alegra reflejada en los semblantes y me parece or los di-
charachos de algunos y las bromas que otros se hacan que incitaban a los oyentes a prorrumpir en alegres risotadas.

Y diviso tambin a algunos oficiales, retirados y muy serios, que estn escribiendo afirmando el papel en un tambor, o en el revs del plato de la caramaola.. . Y a Lautaro, corriendo de un grupo a otro, alegre y retozn, moviendo el rabo y restregndose con los que lo acarician.. .

i Ah!. . . Si yo supiera describir el campamento del Lautaro el da siguiente de Miraflores, estoy seguro que deleitara a los lectores. Tan bello era su aspecto!. . . iY si pudiera hacer que se compenetraran de los sentimientos de los oficiales y tropa, afirmo que no habra ningn lector chileno que no se enorgulleciera de serlo!. . .

Al da siguiente o subsiguiente, mi asistente me anunci que haba encontrado un caballo, que puso a mi disposicin. El que traa de Lurn se haba perdido durante la batalla de Chorrillos.

Mi asistente tena un tino admirable para procurarse todo lo que deseaba y en esa ocasin, con sonrisa socarrona, me anunci que estaba en tratos para adquirir una silla.

Que robaba? No.

En las inmediaqiones haba muchos caballos dispersos del ejrcito peruano, y en los primeros das despus de las batallas los jefes toleraban que se apropiarn de ellos quienes los encontraban.

Ya sabamos que una divisin haba entrado a Lima y que el pabelln chileno flameaba en el palacio de los Virreyes; y esperbamos impacientes que nos correspondiera entrar a nosotros.

Por fin a los tres o cuatro das se ley la orden anunciando que a la maana siguiente la brigada a la que perteneca mi regimiento efectuara su entrada en la ciudad.

A partir de ese momento no hubo nadie que no se preocupara de limpiar y componer lo mejor posible su uniforme.

Me encontraba ocupado con mi asistente en tan delicada tarea cuando el coronel Barboza, que se haba acercado sin yo notarlo, me salud diciendo: Cmo est mi ayudante?. La sorpresa y alegra
que me produjo la salutacin casi me hicieron brincar, pero repuesto contest el afectuoso saludo.

Con la seriedad que lo caracterizaba me dijo: Como creo que le gustar entrar a Lima a caballo y he visto que tiene uno, lo he pedido al comandante Robles como ayudante.
Lo hubiera abrazado.. . y besado.. . y estrujado.. . Cuando se retir fui con mi asistente a ver el caballo y la montura. . . i Eran muy mediocres!. . .

Hubiera dado todos mis sueldos insolutos por un bonito caballo y una buena montura. Y le rogaba a mi asistente que limpiara y tusara bien el que tena y que acomodara la fea silla de que me haba
provisto. Pero otro caballo y otra silla me obsesionaban.

Si pidiera prestado, me deca, uno que fuera bonito, mi entrada a Lima sera el mayor goce de mi vida. Y cavilaba discurriendo a quin dirigirme.

Si me atreviera, pensaba, a pedirle al mismo coronel uno de los suyos.. .
Al principio me pareci poco menos que desacato o insolencia intentarlo; pero revolv la idea y por fin me decid. Y yendo donde l estaba y atropellando las palabras le dije: Mi coronel, mi caballo es muy feo y mi silla es de paisano, y todos en Lima van a criticar a S. S. por llevar un ayudante tan mal presentado; prsteme unos de sus caballos y su silla de campaa. . .

Me mir un momento como sorprendido de mi audacia, y me respondi: Parece que no est contento; si no le agrada entrar como mi ayudante puede hacerlo con su compaa.

No, mi coronel, le repliqu, tengo tanto gusto que le aseguro ser el mayor placer de mi vida, y siempre le estar muy agradecido por haberme designado.. . es que mi caballo. ...

Bueno, bueno, me interrumpi sonriendo; su caballo es feo y su silla mala, y en el caballo y silla de su coronel se ver muy bien, no es eso? bueno, diga a mi asistente que le aliste el bayo.

Mucho le agradec el placer y honor que me proporcionaba, y la gratitud que por l senta desde que me salv la vida se acrecent entonces; y a medida que los aos han ido pasando se ha transformado en veneracin.

Aunque milit el 91 en bando contrario al suyo, las lgrimas que vert cuando supe su trgico fin nacieron del fondo de mi corazn; y cuando trasladaron sus restos al mausoleo del ejrcito hace pocos aos, solicit el honor de usar la palabra, para rendirle homenaje de veneracin y amor, pero no me fue concedido.

A la maana siguiente despus del rancho la brigada form para entrar en Lima. Yo no caba en m de gozo y cuando sub a caballo y me puse a las rdenes del coronel Barboza, que ya tambin montaba el suyo, debo haber estado irradiando satisfaccin.

Sus ayudantes me recibieron amablemente y me hicieron algunas bromas. Comenz el desfile a paso de camino; y el coronel y sus ayudantes lo presenciamos hasta el fin.

Pas primero el 3 de Lnea con sus jefes a caballo. Regimiento y Jefes iban irreprochables.

Despus el Lautaro. Con ligeros guios de ojos saludaba a los oficiales cuando pasaban, como dicindoles : jme envidian?. . .

Y despus el Curic y el Victoria.

Cuando termin el desfile, el coronel y sus ayudantes tomamos la cabeza a trote largo.

Cuando estbamos a las puertas de Lima, el coronel mand a uno de sus ayudantes al 39 de lnea con la orden de hacer alto, y a otro donde los dems jefes de cuerpo para que ordenaran las filas.

Despus de un momento me dijo: Vaya a ver si los regimientos vienen en correcta formacin. Comprendi, sin duda que deseaba moverme y para complacerme me dio esa orden, que en realidad no
lo era. Cuando los ayudantes le informaron que los cuerpos estaban en ordenada formacin hizo tocar marcha.

En columnas por cuartas compaas, con las armas terciadas y a paso regular entr la brigada en Lima.

Por las calles transitaban pocas personas y en algunas boca-calles haban grupos de extranjeros y algunos peruanos que vean desfilar admirados nuestros apuestos regimientos, que no parecan hubieran combatido tan rudamente das antes, sino que venan de algn ejercicio. La arrogante figura del coronel Barboza, con
su patilla negra, partida en punta por pelo blanco, causaba admiracin a los que lo vean a la cabeza de la brigada, y estoy cierto que tambin con respetuoso temor. Habamos recorrido varias cuadras y ya bamos por calles que deban ser de las principales, cuando el coronel me llam y repiti la orden anterior: vaya a ver cmo vienen los cuerpos. Saludlo rebosante de alegra y dispar al galope. Qu placer ms grande or el ruido que producan las herraduras de mi caballo sobre el pavimento! * . .

Llegu hasta el final de la columna y volv al trote largo. Al pasar cerca de una ventana que tena la rejilla que es costumbre poner a todas en Lima, a fin de que se pueda mirar desde el interior sin ser visto desde afuera, pude or conversaciones de mujeres, supuse jvenes, y hasta alcanc a percibir confusamente sus siluetas.. .

Refren un tanto el caballo, mir insistentemente la rejilla y no resist el impuls de sacar la lengua picarescamente. . . i Qu chileno tan liso! . . . (Atrevido, desfachatido), o claramente que dijeron varias a la vez.. . Con satisfecha sonrisa me alej al trote.. . Cuando llegu al lado del coronel, ste haba trasmitido rdenes de que cada cuerpo se dirigiera a los alojamientos que se les haban designado, desfile que se efectu en filas de a cuatro y a paso de camino.

A m me orden incorporarme a mi regimiento, lo que efectu demorndome lo ms que pude, para lucirme a caballo, y cuando lo hice continu como ayudante del coronel Robles. Al Lautaro se le dio como cuartel uno denominado Barbones, que estaba en uno de los arrabales de Lima. Ah se nos tena preparado abundante y sabroso rancho. Hay algn muchacho de la edad que yo entonces tena que haya pasado mejores vacaciones que las que yo estaba gozando?. .

E N L I M A

Desde el da siguiente de la entrada a Lima se estableci el servicio de guarnicin. Los ejercicios diarios se efectuaban por la maana en las inmediaciones del cuartel, y los de la tarde en el patio, que era muy extenso. Como en casi todas las guarniciones, a los oficiales se les daba sus raciones en crudo y juntndose varios la hacan confeccionar por un soldado o alguna camarada. Vivan en el cuartel los jefes y oficiales; pero slo los jefes y capitanes podan salir cuando queran, los tenientes y subtenientes debamos pedir
permiso para salir de noche, aunque no estuviramos de servicio.
Durante el da tanto los oficiales como la tropa tenan puerta franca, con excepcin, naturalmente, de los que estaban de servicio o arrestados. En los primeros das de nuestra llegada yo no pude conseguir permisos nocturnos, pero durante el da sala y recorr todos los barrios. El comandante Robles estaba seversimo conmigo.

No slo me negaba permiso para salir de noche, sino que me encargaba trabajos de mayora que no eran de mi incumbencia.

En frecuentes paseos diurnos me diverta conociendo la ciudad, y siempre iba a los portales, ordinariamente acompaado de otro oficial, y me daba el incorrecto placer, lo reconozco, de preguntar a los lechuguinos limeos, que tenan la poca vergenza de pasearse por ellos estando su patria invadida por el enemigo, si me haban tocado la espada intencional o casualmente; y todos me respondan asustados que por casualidad.

Como a la semana de estar en Lima se verific una imponentsima ceremonia religiosa para honrar a los muertos en las ltimas batallas. Consisti en una misa en la plaza principal celebrada en la puerta de la catedral, a la que asisti el general Baquedano acompaado de gran squito civil y militar. Form una compaa de infantera de cada cuerpo con dotacin completa de tropa y oficiales; esto es, un capitn, un teniente, tres subtenientes y ciento cincuenta hombres de tropa, que se eligieron entre los de ms alta talla y limpio uniforme, precedidos por las bandas de msica y un escuadrn de caballera y una batera de artillera, tambin con las bandas. La compaa del Lautaro fue al mando del capitn seor Daz Gana; y desfil y tom colocacin en la plaza, en coIumnas por escuadras, esto es, de ocho hileras de dos hombres cada una, con dos clases como guas, mandados cuatro escaIones por oficiales y cuatro por sargentos.

A los oficiales francos se nos permiti asistir. El espectculo que presentaba la plaza era enorgullecedor. En las esquinas y portales haba grandes aglomeraciones de gente, que admiraba la apostura y
correctsima presentacin de esa parte de nuestro ejrcito; y muchos dudaban que fuera una sola compaa de cada cuerpo, pues crean que cada una de ellas era un batalln. El elocuente orador sagrado, don Salvador Donoso, pronunci una oracin fnebre muy sencilla
y hermosa. Cierta noche sal con permiso del comandante Carvallo Orrego, hasta las doce; y acompaado del subteniente seor Carlos Reygada, nos fuimos curioseando por diferentes barrios y llegamos hasta el de los chinos, a cuyo teatro entramos. La admiracin de la concurrencia fue grande, pues ramos los primeros oficiales que asistamos a su teatro, segn nos dijeron. Algunos chinos, que
parecan de los principales, nos ofrecieron comestibles, frutas y comidas, guisadas y calientes, pues el teatro era a la vez restaurant.

No aceptamos sino unas frutas y permanecimos slo como media hora. El estruendo que produca la orquesta, con muchos
bombos y platillos, nos dej como ensordecidos. Nos retiramos y no encontrando a dnde ir llegamos al paradero obligado de casi todos los oficiales chilenos: una confitera en uno de los portales de la plaza principal. Tomamos unos helados y aproximndose las doce nos dirigimos al cuartel en un coche de alquiler. Dos o tres cuadras antes de llegar haba un barrio de edificacin muy pobre y desparramada; y con extensiones considerables sin casas ni cierros. Ibamos por esos parajes, cuando un grupo de cuatro personas, que se presentaron de improviso, orden detener el coche; y el cochero, sin obedecer las rdenes de continuar que le dimos, detuvo los caballos. Dos de los asaltantes abrieron las portezuelas del coche con intenciones de subir e impedir que nosotros bajramos.

En ese preciso momento apareci mi asistente, corvo en mano, y dio a uno de ellos un feroz cachazo en la cara que lo hizo tambalear.

Aprovechamos rpidamente el momento, mi compaero y yo, y bajamos del coche espada en mano. Los cuatro agresores huyeron veloces y los perdimos de vista. Comprendimos que el cochero era culpable y quisimos mandarlo preso; pero mi asistente le dio unos golpes y lo hizo retirar. Si el cochero va preso, nos dijo, no acabamos nunca con declaraciones y con los carios que le hice est bien castigado. Y dnde estabas, le pregunt, que llegaste tan
oportunamente?. . . Agarrado detrs del coche, me respondi.

Sin que mi compaero ni yo lo notramos nos haba acompaado en todas las excursiones de esa noche! Una parte de la polica de Santiago, que se haba movilizado con el nombre de Batalln Bulnes,
haca el servicio de polica del orden, y a fe que lo guardaba con estrictez y gran correccin. En 1913, que estuve en Lima, tuve el agrado de or a un honorable caballero italiano, que nunca
haba estado tan bien resguarda como durante la ocupacin chilena; y se expresaba en forma encomistica, hasta la admiracin, de su jefe el comandante seor Ezequiel Lazo, que haca adems de juez, para juzgar las faltas e infracciones a las disposiciones municipales.

Estas fueron promulgadas por bando del jefe poltico-militar de la plaza. La correcta conducta observada por el ejrcito de ocupacin, certificada por todos las extranjeros residentes y por sus representantes, hizo que los naturales se convencieran de que sus dirigentes los haban engaado al decirles que los chilenos eran
una horda de bandidos que nada respetaban, y pronto comenzaron a establecerse vnculos de amistad entre los miembros de nuestro ejrcito y ellos, especialmente con el elemento femenino, que se
convertan en relaciones amorosas en numerosos casos.

Raro era el oficial que no cortejaba alguna joven limea y raro el individuo de tropa que no tuviera su amiga predilecta. Pongo por testigos de que lo que afirmo es verdad, a todos los extranjeros residentes entonces en Lima. La conducta observada por los chilenos con el elemento indigente, entonces muy numeroso, fue
digna de alabanzas. En los cuarteles se reparta diariamente comida
preparada a todos los que acudan a pedirla. Como entre las personas que se vean obligadas a solicitar ese socorro haba algunas cuya posicin social era superior a la de la generalidad, se haca con ellas delicadas diferencias. Recuerdo que en cierta ocasin uno de los capitanes me seal a una seora anciana que se mantena un tanto alejada, esperando terminara el reparto a los que se precipitaban por ser los primeros, y me dijo le preguntara su nombre y direccin; y cuando los supo orden al sargento ranchero que diariamente le reservara una buena parte, y se la diera a hora diferente de los dems, y me mand que comunicara a la seora la determinacin, que oy muy emocionada. Era viuda de un alto magistrado judicial y no reciba su pensin desde haca varios meses. Por esos das se nos concedi un suple de 150 a los subtenientes. La admiracin y orgullo nuestro eran grandes,
pues cada peso chileno lo cambibamos por doce o catorce soles; y la admiracin de los peruanos era mayor que la nuestra, al ver que todos disponamos de tanto dinero. Tenamos entonces los chilenos fundados motivos para estar orgullosos de nuestra nacionalidad ...
Hoy?. . . Hoy podran los chilenos volver a enorgullecerse si imitaran las virtudes cvicas y morales de las generaciones de entonces; que, no hay que olvidarlo, son las que dieron a Chile glorias y riquezas.

Durante toda la campaa no se ajustaron los sueldos a mi regimiento, y creo que igual cosa pas con todos los dems, dndose soio suples.

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Admin: Borrar Mensaje  MAURICIO    mauroverde1964@hotmail.com  2/02/2013 15:04  Fecha
Mensaje 19 de Enero 1881: Se comienzan a conocer en Chile las primeras informaciones de la toma de Lima, comunicadas por el Transporte "Itata" llegado ese da a Arica, y comunicadas por Alfonso al presidente de la Repblica, el gobireno chileno decreta feriados los das 20 y 21 de Enero de 1881, a fin de celebrar la victoria.

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Admin: Borrar Mensaje  MAURICIO    mauroverde1964@hotmail.com  2/02/2013 15:01  Fecha
Mensaje Febrero 1883:Una compaa del Lautaro se enfrenta en Ungar al sur de Lima a guerrilleros locales, los chilenos son apoyados por un escuadrn de Granaderos y mantienen su posicin.

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