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Admin: Borrar Mensaje  Norma Scolamieri    normascolamieri@interguay.com.ar  17/02/2007 20:56  Fecha
Mensaje Teto: no se sarpe que yo no le he dado ni calce ni vela en este entierro entiedo que sea amigo de Roberto, pero no lo es mio no se tome en joda ni pal churrete mi participacion porque se trata de un compromiso solidario

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Teto no se sarpe que no le he dado calce

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Admin: Borrar Mensaje  angel     17/02/2007 20:54  Fecha
Mensaje Comunidades en defensa de la sustentabilidad
Por Víctor L. Bacchetta *

En medio de crecientes conflictos sociales y ambientales, diversas comunidades de la región han comenzado a defender por sí mismas los principios de sustentabilidad, pero instituciones políticas, empresas e incluso ONGs, más allá del reconocimiento formal, no asimilan plenamente aún el valor estratégico de esa participación

Desde el legendario lema del movimiento ecologista --"pensar globalmente, actuar localmente"-- y la adhesión de las ONGs ambientalistas a los valores democráticos, hasta la fórmula común hoy en los acuerdos de las organizaciones internacionales sobre medio ambiente y desarrollo, la participación local, o sea, la intervención de las comunidades en la toma de decisiones sobre las políticas y proyectos que las afectan, parece haberse consolidado.
Se ha consolidado, sin duda, como concepto irrefutable, pero está muy lejos de ser llevado a la práctica. Cada órgano o entidad aplica el concepto según su criterio y son pocos todavía los que se preocupan por averiguar qué creen al respecto y cómo lo harían los propios involucrados. Es más, cuando los aludidos deciden actuar por su cuenta y riesgo, en vez de ser bienvenidos, a menudo son ignorados, se busca manipularlos o son simplemente rechazarlos
Esto se traduce concreta y dramáticamente hoy en América Latina en un número creciente de conflictos ambientales en los cuales las comunidades locales han decidido actuar. Por lo general ocurre cuando la situación es crítica (contaminación, depredación ambiental, degradación social, etcétera) y evidencia que los actores habituales y las instituciones vigentes en estas sociedades no incluyen ni están preparados para tratar al nuevo protagonista.


Los impactos de la globalización

La región latinoamericana arrastra una serie de problemas ambientales no resueltos, que cada tanto desembocan en alguna catástrofe producida por accidentes o el desborde de condiciones críticas. Los pasos dados a este respecto por los poderes públicos, las empresas y los restantes actores sociales involucrados han sido hasta ahora insuficientes. La cuestión es grave porque, en vez de disminuir o aplacarse, estos conflictos tienden a aumentar y a agudizarse.

La mayoría de los gobiernos de la región, incluidos algunos en donde han triunfado fuerzas de izquierda, no tienen la determinación política de cuestionar las políticas del FMI, el BID y el Banco Mundial. Asumen la globalización económica como un hecho y que la única vía para el desarrollo nacional es la apertura, sin restricciones, al capital extranjero. Esta es la receta que facilitó hasta ahora el saqueo de la región y hoy las características de esa inversión son peores.

A los problemas tradicionales o históricos, se agrega una nueva serie de inversiones interesadas en explotar las riquezas naturales de la región. Desde el 'boom' de la minería y la expansión de la agroindustria, como el caso de la soja, hasta las plantaciones de pinos y eucaliptos, con la instalación consiguiente de la industria de la celulosa, son todos proyectos de gran escala con fuertes impactos ambientales y sociales sobre las poblaciones locales.

Extracción de minerales, gas y petróleo en zonas ricas en biodiversidad y frágiles ecológicamente (p.ej.: el proyecto Pascua Lama en los glaciares cordilleranos de Argentina y Chile); deforestación de los bosques naturales y plantaciones masivas de árboles para las fábricas de celulosa; patentes de productos biológicos para la industria farmacéutica y la agroindustria, son algunas de esas inversiones que enfrentan una creciente resistencia de las poblaciones.

Lo significativo de esta resistencia es su asiento territorial, o sea, son movimientos comunitarios, asambleas ciudadanas o juntas de vecinos de una zona o localidad. El antecedente de estos movimientos son los pueblos indígenas que, al conservar su identidad étnica y cultural asociada a la tierra, actúan siempre en forma colectiva y territorial. Al igual que los indígenas, estos movimientos cuestionan las instituciones políticas y a los actores tradicionales de la sociedad.


La resistencia de las comunidades

En el norte de Perú se proyectan grandes minas en desmedro de la agricultura. Las comunidades campesinas ven peligrar sus cultivos y el ganado, los cursos de agua y sus condiciones de vida. Un caso ejemplar de resistencia fue Tambogrande, donde la población, gobiernos e iglesias locales, enfrentaron un proyecto de mina de oro a tajo abierto, lo denunciaron dentro y fuera del país y demostraron con un plebiscito su rechazo, hasta lograr la desistencia del gobierno nacional.

El 'boom' minero alentado por el gobierno peruano de Fujimori, con apoyo del Banco Mundial, multiplicó los conflictos entre las empresas y las comunidades. Finalmente, de ese proceso surgió la Confederación Nacional de Comunidades Afectadas por la Minería (CONACAMI) para defender los derechos de las poblaciones y luchar por un cambio del modelo económico. La "planificación participativa y descentralizada" fue definida como la "única vía para el desarrollo sostenible".

En forma similar a Tambogrande, en Esquel, en la Patagonia Argentina, la Asamblea de Vecinos Autoconvocados realizó en 2003 un plebiscito en el que triunfó, con 81% de los votos, el NO a una mina de la Meridian Gold. Las autoridades no respetaron ese resultado y la movilización local continúa. Las reformas legislativas de los años 90 en Argentina alentaron una proliferación de proyectos mineros, que las poblaciones resisten en defensa de su salud y del medio ambiente
En Brasil, además de los conflictos entre las poblaciones indígenas y las empresas agroindustriales y de celulosa --como los Tupinikim y Guaraní con Aracruz Celulose, en el estado de Spiritu Santo--, el Movimiento de los Sin Tierra y Vía Campesina, que vienen luchando desde hace años por la reforma agraria, se enfrentan también a las políticas de forestación, porque absorben cada vez mayores tierras utilizables para la producción de alimentos por sus familias.

Dos grandes fábricas de celulosa sobre el río Uruguay, compartido por Argentina y Uruguay, han derivado en un serio conflicto binacional por la movilización de las asambleas ciudadanas ambientales de la provincia de Entre Ríos, que cortaron puentes internacionales y obligaron al gobierno argentino a cuestionar esos proyectos ante la Corte Internacional de La Haya, a pesar de existir en ese país emprendimientos de forestación y celulosa similares.


Carencias del marco institucional

El fenómeno se manifiesta en todos los países de la región y en distintas áreas. Se autodenominan comisión, junta o asociación de vecinos, vecinos autoconvocados, comité o red ecológica, asamblea ciudadana o, simplemente, comunidad o población de tal localidad. A veces, el alcalde, el párroco o concejales del municipio se suman a los pobladores. Pueden formar federaciones o confederaciones regionales, pero parten siempre de una realidad geográfica local.

La aparición de este nuevo actor, obliga a los restantes a modificar sus análisis, juicios y acciones habituales. Sus procesos de decisión y formas de acción son diferentes a las de los actores sociales conocidos, como los gremios y asociaciones corporativas. Las reuniones son abiertas a todos,suele estar presente la familia entera, los procedimientos de discusión son más complejos y los tiempos para tomar decisiones mucho más prolongados.

Las instituciones políticas latinoamericanas han sufrido en los últimos años cambios hacia estructuras más democráticas y descentralizadas de gobierno, resultantes en particular de los procesos de democratización posteriores al período de dictaduras militares. Sin embargo, esta tendencia choca con una tendencia contraria de las políticas económicas dominantes. La actual globalización económica ha impuesto una centralización aún mayor de las decisiones.

La deuda externa de la mayoría de los países de la región significa que delegan sus decisiones políticas y de inversión en el FMI, el BID y el Banco Mundial. A esto se agregan últimamente los llamados 'tratados de inversión' o de 'libre comercio' que traen nuevos condicionamientos a los gobiernos nacionales. Que un grupo local, una comunidad o población de una zona, reclame un lugar en la decisión sobre un gran proyecto de inversión, no encaja en esa realidad.

Incluso en la legislación ambiental de la región, incorporada en años recientes, se contemplan formas de consulta y audiencia públicas en la evaluación de impactos de los proyectos, pero o no se aplican o funcionan como instancias burocráticas que se utilizan para legitimar los proyectos en lugar de exponerlos a la crítica. En definitiva, no existe un marco institucional y normativo que otorgue a las comunidades una participación real en las decisiones del desarrollo.

Reacomodos en empresas y ONGs

Tradicionalmente, las grandes inversiones y proyectos funcionaban en su mayoría como economías de enclave, o sea, un territorio aparte del país en que la empresa fijaba las reglas sin rendir cuentas a nadie. El gobierno nacional era llamado para reprimir las protestas y la comunidad local nunca tenía voz en el proyecto. Aunque son poco visibles y mucho menos aceptadas en la actualidad, estas reglas siguen aplicándose en muchas regiones del continente.

Hoy en día, existe una creciente preocupación pública por la responsabilidad social y ambiental de las inversiones. Algunos bancos, grupos de inversionistas y grandes corporaciones explicitan en sus principios que los proyectos requieren una 'licencia social' para operar y procuran, incluso con independencia del gobierno, acuerdos duraderos con la población local.

Cuando las condiciones impuestas a la población se hacen insostenibles surgen los estallidos sociales. La presencia de organizaciones no gubernamentales (ONGs) con un reconocimiento formal de parte del gobierno y las empresas ha servido, en muchos casos, como nexo o mecanismo de intermediación con las comunidades o poblaciones locales y ha permitido paliar esa ausencia de reconocimiento formal y de procesos participativos regulares.

Pero cuando las comunidades reclaman su papel como participantes con plenos derechos de decisión, las ONGs dedicadas a los problemas sociales y ambientales deben redefinir claramente su función. En los conflictos ambientales en donde las comunidades o asambleas ciudadanas están actuando como tales se perciben diferentes actitudes políticas y reajustes en el accionar de las ONGs, que pueden contribuir o no a afianzar la nueva dinámica social.

Unas se ponen al servicio de las comunidades, aportando en la elaboración de las políticas y en la marcha del proceso participativo, pero otras adoptan liderazgos y protagonismos que las singularizan a toda costa. Esta actitud puede responder a necesidades de preservación política o financiera, pero cuando llegan a competir con las comunidades, tales ONG se convierten en un actor político más y dejan de cumplir el papel de intermediación social original.

Un factor clave de la transición

No se trata de sostener, simplemente, que todo lo que venga de las comunidades autoorganizadas será lo correcto. Estos movimientos ciudadanos tienen muchas dificultades y carencias, entre otras cosas, debido a la aún escasa experiencia participativa, la falta de transparencia de gobiernos y empresas que dificulta el acceso a la información y a los estudios necesarios para tomar decisiones y, por último, pero no menos importante, a la ausencia de una cultura centrada en la sustentabilidad del ecosistema del planeta.

La cuestión principal, es establecer el eje del tránsito desde la situación actual hacia un mundo basado en la sustentabilidad social y ambiental. En el plano del conocimiento y los medios para alcanzar ese propósito pueden existir todavía muchas incertidumbres. No obstante, se ha logrado a través de serios estudios y largos debates que la comunidad de naciones defina una serie de políticas y acciones, pero es evidente que los poderes constituidos no tienen la voluntad política requerida para ejecutarlas.

Esto confirma que la crisis ambiental es una crisis de paradigma, de los presupuestos de esta civilización en su relación con el universo en que está inmersa. Considerarla un simple conflicto de intereses sociales, económicos o políticos es minimizarla en su alcance, pues afecta las nociones culturales y filosóficas del ser humano. Por tanto, sólo se logrará que los responsables políticos actúen en consecuencia con ese fin si las personas y sus comunidades adoptan una posición conciente y firme sobre las causas de la crisis y las formas de resolverla.

Las comunidades se pueden equivocar, pero partimos de una equivocación mucho mayor, de un modelo de civilización insustentable, y la transición para recuperar la sustentabilidad debe ser realizada por todos o, de lo contrario, fracasará. Se podrá discutir entonces si son apropiados o no tales o cuales diagnósticos y soluciones, pero lo que no se puede soslayar es que las propuestas sólo serán llevadas a la práctica y hasta sus últimas consecuencias, cuando se cuente con la participación conciente y activa de las comunidades.

Esta es exactamente la manera de aterrizar en la realidad el principio de "pensar globalmente, actuar localmente". No se trata simplemente de hallar el diagnóstico y las mejores soluciones en el laboratorio o entre científicos y pensadores geniales, tampoco de encontrar los líderes serios y comprometidos o de llegar a acuerdos exhaustivos en las cumbres y conferencias internacionales, sino de poner todo ello al servicio de las comunidades en acción. Si esto no ocurre, es señal de que aún falta mucho para llegar a la sustentabilidad. www.ecoportal.net

* Periodista uruguayo





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Admin: Borrar Mensaje  Marcelo "teto " Medina    tetomedina@argentina.com  17/02/2007 20:50  Fecha
Mensaje Normita no se enoje no sea malita usted que es tan bonita!

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No se enoje doña norma usted que es tan linda!!

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Admin: Borrar Mensaje  Norma    http://www.yadasasco.org  17/02/2007 20:47  Fecha
Mensaje Ok. pero yo leo seguido . No vengas a tratarme de bruta!

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Me la banco y que!

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Admin: Borrar Mensaje  Angel Moreno    subscribe@ecoportal.net http://www.alabrutadenormascolamieri.org  17/02/2007 20:46  Fecha
Mensaje Construcción y Uso de Indicadores de Sust. para la Planeación Participativa de Predios
Por Harold A. Moreno, Gloria X. Pedraza, Antonio J. Solarte



La evaluación de la sustentabilidad de los sistemas agropecuarios requiere innovar aspectos que resultan complicados en otros más claros que permitan detectar tendencias en el sistema o predio. El objetivo de esta propuesta es considerar la construcción, utilidad y uso de indicadores para evaluar la sustentabilidad de los sistemas productivos.

La evaluación de la sustentabilidad de los sistemas agropecuarios requiere innovar aspectos que resultan complicados en otros más claros que permitan detectar tendencias en el sistema o predio. El objetivo de esta propuesta es considerar la construcción, utilidad y uso de indicadores para evaluar la sustentabilidad de los sistemas productivos.

Cipav considera que el uso de indicadores y la aplicación de su metodología de construcción permiten, entre otros aspectos, observar claras tendencias en la sustentabilidad general en los predios o microcuencas y fortalecer procesos de capacitación y concientización de sus habitantes en los temas que se detecten con la participación explícita de quienes en ella intervienen.

La sostenibilidad Ecológica y Ambiental de estos sistemas productivos, valorada a través de estos indicadores, está claramente condicionada por aspectos Económicos, Socioculturales e Institucionales.

La aplicación de esta propuesta metodológica con las comunidades rurales permite advertir que el desarrollo de indicadores, aún con sus limitaciones, es un medio adecuado para detectar puntos críticos de la sostenibilidad, establecer sus causas y proponer soluciones a mediano plazo. Un objetivo multidimensional como es el de la sostenibilidad, sólo puede ser abordado por una metodología participativa que permita la capacitación en diferentes aspectos a los diferentes actores.

En los últimos años ha surgido un gran interés en buscar mecanismos que permitan evaluar la sostenibilidad de los sistemas agropecuarios. Sin embargo, en la práctica esto ha quedado relegado a la declarativa y no se ha hecho operativo el término, además, existen muy pocos intentos serios para medirla.

La evaluación de la sustentabilidad se ve afectada por una serie importante de problemas inherentes a la propia multidimensión del concepto (ecológica, económica, social, cultural e institucional). Si para su medición se parte de la definición más aceptada de desarrollo sustentable que figura en la Comisión Brundtland (WCED, 1987), la cual define que ²El desarrollo sustentable es aquel que permite satisfacer las necesidades de las generaciones presentes, sin comprometer las necesidades de las generaciones futuras², apesar de su aceptación universal, es evidente que el aporte con respecto a las herramientas o criterios necesarios para su medición es nulo.

En este nivel de complejidad no existen parámetros ni herramientasvisiblemente desarrolladas, por lo tanto para su análisis se propone entonces enfocar aspectos que deben ser transformados en indicadores que sean claros, objetivos y generales construidos con los habitantes rurales. Estas iniciativas han probado ser efectivas en el análisis a nivel de la finca.

Una vez acordada con los participantes la definición de sustentabilidad, el desarrollo de los indicadores o “señales” se vuelve un intento válido para unificar criterios sobre aspectos primordiales que le confieren o no sustentabilidad a los sistemas productivos.

A continuación se plantea un ejercicio de construcción participativa de un sistema de indicadores que se desarrolló para medir la sustentabilidad predial con la organización “Asociación de Productores Indígenas y Campesinos de Rio Sucio, Caldas, Colombia” – Asproinca. El proceso fue concebido como la posibilidad de construir conjuntamente un sistema que permitiera tanto al equipo técnico de la organización (promotores agroecológicos) como a los campesinos e indígenas, definir la propuesta agroecológica de sustentabilidad y avanzar en su construcción mediante el uso de indicadores que ayudaran a su medición. Dicha aplicación permitió determinar las situaciones pasada y actual de los predios, para que de esta forma se enfatizara en los aciertos y así se pudieran adoptar los correctivos en caso de ser necesario y determinar hasta donde llegar con la propuesta.

Desde una dimensión más integral, se facilitó paralelamente realizar un proceso de capacitación a los campesinos e indígenas, quienes construyeron sus metas involucrando aspectos económicos –productivos, socio-culturales, ambientales e institucionales de tal forma que su aplicación conllevó a una orientación para avanzar de acuerdo con las a prioridades definidas en un plan de trabajo para cada predio de los asociados a la organización.

Una vez precisada la propuesta de sustentabilidad, se realizó un proceso participativo con el objetivo de determinar cuales podrían ser los indicadores a aplicar. Luego se procedió a establecer y definir cada uno de ellos, a estipular unos medios de verificación y a asignar las escalas de calificación, de acuerdo con a una situación deseada definiendo condiciones máximas y mínimas y teniendo en cuenta las características y particularidades de la zona, la definición de cada indicador y el lenguaje de fácil comprensión para los actores involucrados.

La experimentación práctica de los sistemas de indicadores debía permitir la realización de los primeros ajustes y correcciones. Por lo cual posteriormente, se procedió a emplear la metodología, a construir y a validar un grupo de indicadores para aplicar con los campesinos e indígenas en la zona rural. Se logró además la construcción de un instrumento que una vez adoptado permite hacer monitoreo no sólo a los campesinos e indígenas en cada predio sino a otras instituciones acompañantes y la posibilidad de generar información para la construcción de propuestas o proyectos que faciliten la intervención institucional en aspectos de prioridad para su implementación. En la figura 1 se muestra el procedimiento metodológico aplicado para la construcción de indicadores.

Si se efectúa un análisis conjunto donde se superpongan los 3 períodos de tiempo sistematizados (6 meses a menos de 2 años, de 2 a 4 años y mayores de 4 años), se observan 5 situaciones que se mencionan a continuación y que sirven de referencia para la comparación de la propuesta a través del tiempo (Ver figura 3):

a) Los productores que llevan con la propuesta agroecológica menor tiempo (6 meses – 2 años) muestran que el mercado, los fondos rotatorios, el nivel de reciclaje, la vivienda y la participación local son los indicadores de mayor importancia cuando se involucran, lo cual permite afirmar que son la base y los que dinamizan los otros para poder avanzar, es tal vez por esto que la forma que caracteriza este desarrollo no es uniforme.

b) Los productores que se encuentran en el rango de 2 a 4 años presentan características similares a la anterior con la diferencia que es más suave la forma gráfica, no presenta picos marcados en los fondos rotatorios, ni en el mercado y comercialización, hay una condición que muestra el mayor grado de insustentabilidad y es la que hace referencia al indicador de conservación de suelo.

c) Los productores que se encuentran en la propuesta por un período mayor a 4 años muestran un progreso más concéntrico que aquellos que llevan menor tiempo, no hay picos marcados por el contrario la propuesta muestra un desarrollo más integrado, es decir los productores en promedio tendrán mayor claridad hacia donde va la propuesta en función de la sustentabilidad.

d) Sigue como constante en el tiempo la insustentabilidad por debajo de la media de los indicadores conservación del suelo, bosque y nivel de complejidad, estos indicadores en todo el análisis han sido los puntos críticos del desarrollo de la propuesta ASPROINCA.

e) Como fue establecido por el grupo de integrantes de la Asociación, la calificación con puntaje 5 para los diferentes indicadores resulta ser la condición más sostenible y ante la cual las diferentes fincas (predios) pueden cada vez más acercarse a la propuesta productiva sustentable, independiente del tiempo que lleven, puesto que se encuentran en rangos muy similares los tres períodos de tiempo.

La planificación predial en el contexto de lo regional, a nivel de cuenca, microcuenca y vereda, finalmente pretende fortalecer lo que la comunidad ha construido pero con elementos más concretos que posibiliten la toma de decisiones para intervenir de acuerdo con cada caso. Por lo tanto, el desarrollo de instrumentos con base en los indicadores contribuyen a medir la sustentabilidad de los predios en el tiempo que finalmente incide en la cuenca y aporta al ordenamiento territorial.

Agradecimientos.

Los autores expresan su agradecimiento a la Asociación de Productores Indígenas y Campesinos de Río Sucio, Caldas, Colombia – Asproinca ya Swisaid, quienes permitieron la realización del presente trabajo, sin su apoyo no habríamos logrado su ejecución.



Bibliografía.

Sarandón S. J., Zuluaga MS, et all, 2001., Aplicación de indicadores para evaluar la sustentabilidad de sistemas productivos agrícolas en Colonia Güemes, Misiones. Argentina. Agroecología, Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales, Universidad Nacional de La Plata, Argentina.

Arango H., Solarte A., 2004, Metodología para la Construcción de Indicadores en Forma Participativa, Talleres de Capacitación Comunidades Campesinas e Indígenas, Fundación Cipav.

Arango H., Solarte A., Pedraza G., 2002, Evaluación – Diagnóstico sobre Sostenibilidad de la Propuesta Productiva de Asproinca, Informe final.

Arango H., 2003, CD Planificación Predial Participativa, Fundación Centro para la Investigación en Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria CIPAV, Cali, Colombia.

1.- Hace referencia al espacio físico donde se actúa; finca, chagra, predio, granja, otro.

2.- Fundación Cipav, Ingeniero Agrícola, Investigador Integración de Sistemas Sostenibles de Producción Agropecuaria, [email protected]

3.- Fundación Cipav, Bióloga M. Sc. Desarrollo sostenible, Investigador en conservación, uso y manejo sostenible del agua en las microcuencas. [email protected]

4.- Fundación Cipav, Zootecnista M.Sc. [email protected]



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y aca mando mas pàra que todos nos nutramos de conocimientos

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Admin: Borrar Mensaje  Angel Moreno     17/02/2007 20:43  Fecha
Mensaje Mire doña no es la mas indicada para criticar si hacemos estos aportes constructivos es para que todos sepamos de que hablamos y no para que venga a usted a criticarnos por que no le gusta leer a la señoraa!!! Lea doña, lea algo le va a surtir efeto por ahi y hasta mejora!!!

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Norma: vos que sos la primera habladora al cuete deberias callarte!

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Admin: Borrar Mensaje  Norma Scolamieri    normascolamieri@interguay.com.ar http://www.yadanasco.org  17/02/2007 20:40  Fecha
Mensaje Oigan... estimados... a ver si nos ponemos a trabajar en proyectos concretos y no en todo estos articulos periodisticos que ya me sature de leer !

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Pudriendome leyendo guebadas de los "dicen" y hacen poco!

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Admin: Borrar Mensaje  Angel Moreno    net_ang@hotmail.com http://www.ecoportal.net  17/02/2007 20:36  Fecha
Mensaje La importancia de la agricultura familiar
Por Walter A. Pengue
“La agricultura es la madre fecunda que proporciona todas las materias primeras que dan movimiento a las artes y el comercio”
Manuel Belgrano

La agricultura como base de toda acción civilizatoria en tanto es el pilar fundamental del que se nutre la humanidad, no ha alcanzado un reconocimiento y valoración acabado, especialmente por la parte de esta, que toma decisiones y define políticas sobre “nuestras vidas y haciendas”. Aun más que el propio sistema económico o el petróleo, cualquier alteración importante de la producción agroalimentaria global puede subsumir a una parte de los hombres en el hambre más atroz. Sin embargo, hoy en día es llamativo ver como estas sociedades y gobiernos subordinan sus formas de producción y alimentación al dominio exclusivo de los mercados y a procesos de intensificación bajo una nueva forma de hacer agricultura (la agricultura industrial) que poco tiene que ver con los agricultores, sus familias y su cultura.
Entendida entonces, como piedra fundacional del desarrollo humano, nuevamente la agricultura del siglo XXI enfrenta hoy un modelo de expansión global tomador y transformador de recursos donde tanto los hombres como los bienes naturales son simplemente engranajes de un proceso de acumulación que los desatiende, desintegra y hasta elimina. Ese nuevo modelo, instalado en la Argentina y otros países de América Latina nos encuentra como acabados referentes donde solamente cuentan la concentración económica, la expansión monoproductivista, el acceso a cada vez mas cantidad de tierras solo vistas como negocio especulativo para capitales foráneos y un dominio de la cadena de producción que nace sobre la propia tierra del chacarero y termina en la boca de un consumidor, generalmente foráneo. Para este modelo no cuenta (es mas, incomoda) el pequeño y mediano agricultor, aquel que aún está afianzado a su terreno, con una cultura propia y para el que el desarrollo incluye no solo una mejora de su necesaria estabilidad económica, sino el respeto y consolidación de pautas culturales, familiares, sociales, ecológicas y de arraigo a un entorno que el modelo industrial desatiende o directamente amenaza.

Por estos y otros motivos tanto o mas profundos, Argentina debe realizar un enorme esfuerzo en fortalecer los caminos que conlleven a la sostenibilidad del hombre de campo a través de procesos que aseguren sus formas de producción y estabilización en sus propios espacios de vida.

Tanto ayer como hoy en día, la agricultura familiar es la base de sustentación mediante la cual es posible asegurar estas instancias productivas que ayuden a alcanzar sustentabilidad en los campos ecológico, social y económico.

En el marco de un verdadero desarrollo rural sostenible será pilar insustituible la agricultura, pero solo aquella de base familiar. Así lo han entendido los principales países desarrollados. Existen rigurosos estudios que demuestran que las naciones que alcanzaron elevados niveles educacionales, mejoraron sus condiciones de salud, calidad y esperanza de vida y lograron una elevada renta per capita optaron por la reforma agraria y fortalecieron una agricultura basada en el trabajo familiar mientras que las naciones con los mas bajos índices de desarrollo humano presentan un fuerte predominio de su agricultura terrateniente y utilización del latifundio en el marco de una agricultura cada día mas intensiva y especulativa.

A diferencia de la agricultura industrial altamente dependiente tanto de los insumos externos como de los vaivenes y controles del mercado agroexportador, la agricultura familiar presenta sistemas diversificados de producción mas próximos y aportes a la estabilidad de los ecosistemas en que esta inserta. La mayor diversidad de producciones de la agricultura familiar tiene su fundamento en la búsqueda de diferentes rentabilidades a lo largo del año, asegurar el autoconsumo familiar, la reducción de riesgos y especialmente a una menor dependencia de los insumos externos. Esta diversidad productiva se debe y sostiene porque el agricultor es al mismo tiempo emprendedor y trabajador, de manera tal que el trabajo y la gestión están yuxtapuestos en la unidad familiar.

Es evidente que este modelo de desarrollo rural alternativo encuentra entonces al capital humano y a la capacidad humana, más que al capital financiero, en su centro. Se hace mas que claro comprender entonces que los seres humanos no son para este modelo de desarrollo, meros medios de producción o actores u eslabones de una cadena agroindustrial “extruyente”, sino que son la “finalidad” de todo este proceso.

Este capital social que en el sector rural tiene obligadamente a los agricultores como principal elemento cementante debe ser sostenido e incrementado. Es a través de el, que se lograra la sostenibilidad perdida por un modelo que mal que les pese a los promotores de esa “nueva revolución de las Pampas”, en la cuestión social y ambiental hace agua por todas partes. La agricultura familiar que no es negocio para esos sectores concentrados, es la única alternativa de viabilizar un modelo de desarrollo rural argentino inclusivo. Este capital social, debe integrarse en redes de desarrollo que cohesionadas promueven e impulsan acciones colectivas, socializan la información y la experiencia, adquieren nuevas formas de conocimiento y de participación que facilitan el empoderamiento político, la construcción de plataformas de defensa del modelo propio y reconocen en el civismo y la participación democrática, la alternativa viable para la lucha por la supervivencia de la familia rural.

La agricultura familiar debe ser la forma productiva que garantice la gestión sostenible del agroecosistema, enmarcada en una acción y dialogo participativo que permita la reconstrucción de un capital social rural como elemento de consolidación de relaciones dentro de cada comunidad y a través de un dialogo participativo, se contribuya a diagnosticar, planificar, investigar y apoyar proyectos integrados de desarrollo humano a través de políticas publicas, hoy a este nivel de agregación, literalmente ausentes.

La agricultura familiar debe ser entendida entonces como aquella forma de producción rural que tiene al agricultor como su fin y no como su medio, que vincula el estilo de vida con el medio físico productivo en un igual espacio, donde la agricultura es la principal ocupación y fuente del ingreso familiar, la familia aporta una fracción predominante de la fuerza de trabajo utilizada en la explotación, se garantiza su autoreproducción para el arraigo de los jóvenes como nuevos agricultores, produce tanto para el autoconsumo y el mercado de manera diversificada y transmite de padres a hijos pautas culturales, de formación y educativas como pilares de un proceso de desarrollo rural integrado.

Por lo tanto, un modelo de desarrollo rural que tenga a la agricultura familiar como su eje fundamental debe contemplar entre sus principales cuestiones económicas la posibilidad de replicar un modelo de producción y consumo con fuerte base local, que garantice niveles de calidad de vida similares a aquellos de las poblaciones urbanas y asegure la sustentabilidad y la seguridad agroalimentaria junto con el ingreso y crecimiento económico bajo niveles equitativos. En el campo socio cultural se debe contar un acceso justo al conocimiento y a nuevas practicas tecnológicas, fortalecer, compartir y aplicar las experiencias de “chacarero a chacarero”, mantener el control local de las decisiones, revalorizar todo tipo de saberes y fortalecer la importancia de la diversidad regional y cultural, mas que la transformación bajo condiciones humillantes.

Por supuesto, en el plano ecológico la agricultura familiar diversificada debe preservar la fertilidad y estructura del suelo, utilizar el agua para satisfacer las necesidades hídricas de manera sostenible, fortalecer las rotaciones agrícolo ganaderas y conservar la biodiversidad local y regional. Los aportes específicos de la agricultura familiar en este sentido, deben ser reconocidos como beneficios y por tanto reconocidos, valorados y recompensados adecuadamente como nuevas prestaciones y bienes ambientales para toda la sociedad.

También un enfoque de desarrollo rural sostenible, involucra una agricultura familiar que no se circunscriba a las practicas productivas convencionales sino que se presente como inclusivo de actividades no agrícolas que sostengan y acerquen soluciones a la familia rural y por ende mejoras en la calidad de sus vidas tales como el turismo rural, la agroindustria familiar, los sistemas de mercado de comercio justo, la conservación del medio ambiente y la educación ambiental. Parte de estas prácticas fortalecerán aun mas los lazos con otros actores de la sociedad como los habitantes de las ciudades y el entorno local de los pueblos inmediatos, construyendo una red de servicios y de integración campo ciudad, hoy día en permanente retroceso.

Si bien lamentablemente (y esto es un reflejo de la escasa importancia dada al sector en tiempos pasados) no se cuenta aun con información actualizada (a) sobre el numero de agricultores familiares, sus áreas cultivadas y producciones especificas, el valor bruto de esta y su destino, no es descabellado inferir que la mayoría de los agricultores caen en la categorización de agricultores familiares. Las estadísticas oficiales dan cuenta que son estos, los pequeños y medianos agricultores, los que mas han salido del sistema productivo en la ultima década. Incluso muchos de ellos, perviven con serios problemas de acceso a la tierra o con unidades mínimas para la producción pero que mantienen su fuerte vocación de productores.

En el caso de la agricultura familiar el limite de la explotación debe considerar especialmente el sistema de producción, la economía regional o las practicas diversas desarrolladas, mas que meras especificidades en superficie. En este sentido la unidad económica productiva deberá ajustarse a estas necesidades mínimas de la familia rural.

Para la agricultura familiar, la gestión y manejo de sistemas diversificados y la incorporación directa de la fuerza de trabajo exige una presencia permanente de la familia en el establecimiento agropecuario. Asimismo esta posibilidad puede y debe integrarse con la reconstrucción y el crecimiento de pueblos y colonias donde esta población pueda vivir y socializarse y más que un obstáculo para el acceso a planes de apoyo estatal debe ser un objetivo prioritario de estos.

Una de las facetas importantes de la agricultura familiar es su pluriactividad que debe ser apoyada e incrementada. Seguramente, tanto los resultados y beneficios obtenidos sea de las actividades agrícolas como no agrícolas, serán diferentes para las distintas escalas productivas, lo que obligara a una diferenciación o categorización de actores, que serán pasibles escalarmente de cada uno de los planes diseñados de manera especifica. Pero todo ello a su vez, debe responder a un plan directriz, un plan Maestro de desarrollo rural nacional que vuelva a poner a la gente del campo en “sus campos”, en su territorio, en su país…Las organizaciones sociales avanzan en este sentido. Esperemos que esta vez, tan cercanos todos de nuestro Bicentenario y tan aun alejados de un desarrollo rural digno, los gobiernos no solo escuchen, sino que además, sean los facilitadores de esta realización. www.EcoPortal.net

(a) A este respecto, se sugiere leer el articulo “Agricultura industrial y familiar en el MERCOSUR” publicado en el Suplemento Económico de “La Tierra”, 2005.

[1] Articulo publicado en LA TIERRA, periódico de la Federación Agraria Argentina, Año XCIII, Numero 7426. Rosario, Diciembre, 2005. Pagina 8, Suplemento Especial Técnico Económico. Publicado con el titulo: “El camino para un Desarrollo Rural Sostenible”

Nota : el articulo “Agricultura industrial y familiar en el MERCOSUR” publicado también se encuentra publicado en: http://www.ecoportal.net/content/view/full/51866/





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La importancia de la agricultura familiar

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Admin: Borrar Mensaje  Angel Moreno    net_ang@hotmail.com http://www.ecoportal.net  17/02/2007 20:34  Fecha
Mensaje Pobreza... enfoque ambiental
"No hay peor forma de contaminación que la pobreza"; con esta célebre frase, Indira Gandhi conmocionó al mundo en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, celebrada en Estocolmo, en 1972.

La pobreza, la inequidad y la marginalidad, son problemas críticos que afectan nuestra región. No sólo se trata de carencia de recursos básicos, sino de un asunto complejo que implica violaciones a los derechos humanos e irrespeto permanente a la dignidad humana, aumentando la cantidad de fenómenos y formas de discriminación.
Por otro lado, la carga de los problemas causados por factores ambientales en gran medida recae sobre la espalda de los pobres y extremadamente pobres, siendo éstos quienes sufren con mayor intensidad los desaforados e inmisericordes daños que se cometen contra la naturaleza; y es que la pobreza en sí misma es causa y efecto del deterioro ambiental tanto en el medio rural como en el urbano.

Al respecto, el Índice de Desarrollo Humano de Panamá, según el censo de 2000, refleja que la línea de pobreza oficial, alcanza el 40.5% de la población, de la cual el 26.5% se encuentra en condiciones de pobreza extrema, lo cual va en aumento.

La pobreza extrema es mayor en la provincia de Panamá, seguida por la pobreza indígena en las comarcas. El desafío más urgente para los gobiernos, agencias internacionales y organizaciones no gubernamentales debe ser eliminar la pobreza y mejorar la calidad de vida.

Sin embargo, en la práctica observamos un alto grado de desconexión en el debate conceptual y la experiencia práctica; por ejemplo, la tendencia es mantener programas sociales o comunales paliativos.

Esto obedece directamente a los defectos de la actual modalidad de desarrollo que ha implicado, por un lado, la utilización irracional de los recursos naturales, los cuales se consumen o agotan a un ritmo mayor que el de su capacidad de regeneración, y por otra parte, la subutilización de dichos recursos.

Los sectores dirigentes de la sociedad, no parecen haber captado en su justa dimensión la gravedad de esta crisis y que la visualización a largo plazo es fundamental para la toma de decisiones a corto plazo.
Es imposible hablar de desarrollo sustentable si no se comprende dentro del contexto humano, lo que significa para muchas familias vivir con una alimentación deficiente, sin un ingreso regular, sin agua potable, ocupando viviendas precarias construidas sobre terrenos ocupados de manera ilegal o contraviniendo normas explícitas de seguridad y calidad ambiental, sin cobertura social, con escaso o nulo acceso a servicios de salud y educación.

Los más "afortunados", que laboran en condiciones muy deficientes, sometidos a largas jornadas de trabajo, en fábricas inadecuadamente iluminadas y ventiladas, sin protección contra el ruido, el polvo, sustancias químicas tóxicas, expuestos a continuos accidentes y enfermedades, se constituyen, además, en víctimas de abuso ambiental.

Para medir la calidad de vida en una región, se utilizan los siguientes indicadores: pobreza, empleo y desocupación, ingreso, vivienda y el índice de necesidades básicas, definido como el conjunto de requerimientos psicofísicos y culturales mínimos para la vida y desarrollo de los seres humanos.

La consideración de la pobreza desde una perspectiva ambiental, sugiere la posibilidad de un interés global en el alivio a la pobreza, que implique un complejo conjunto de cuestiones sociales, económicas y ambientales que los tradicionales enfoques sectoriales no han resuelto.

Se requiere de un fuerte liderazgo por parte del gobierno y sus instituciones, de compromiso político y una amplia participación de los actores a todos los niveles, fomentando la Responsabilidad Social Empresarial.

Se debe conceder importancia esencial a la educación y reforzamiento de la autoestima de este sector vulnerable de la población, empoderándolos de los proyectos que representen esperanza a sus vidas, con enfoques integrados de gerencia social que reconozcan la interconexión entre los recursos y su aprovechamiento, y en los que la mitigación de la pobreza y la gestión ecosistémica desempeñen un papel fundamental.

La autora es abogada ambientalista
PANAMÁ








Angel Moreno
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Admin: Borrar Mensaje  Angel Moreno    http://www.ecoportal.net  17/02/2007 20:32  Fecha
Mensaje Existe una guerra que el Hombre lucha desde hace varios cientos de años. Es una guerra silenciosa - o mejor dicho silenciada - en la que contradictoriamente, ganar significa perder. Esta guerra se viene librando a escala mundial, pero sus mayores batallas se viven cada día en el Hemisferio Norte.

Su inicio, podríamos decir que fue entre los años 1760 y 1780 en Inglaterra, donde comienza a buscarse la mecanización de la producción con el fin de conseguir que esta sea mas rápida y abundante. Para eso eran necesarias grandes máquinas y el carbón era la fuente de energía utilizada por excelencia.

A partir de ese momento cientos de miles de pequeñas batallas dan forma a la "Cruzada mundial del Hombre contra la Tierra", una guerra de autodestrucción contra su propio hábitat en la que ataca y destruye sus fuentes de alimentos naturales, de producción de oxígeno y de reservas de agua potable necesarios para la vida.
Esta es una guerra de la que todos somos parte, en la que a diario utilizamos nuestras propias armas de destrucción masiva, tan masiva que están destruyendo a todo ser vivo sobre la Tierra. El automóvil, la heladera o el equipo de aire acondicionado, con las tecnologías que se han aplicado hasta ahora y solo por citar algunos ejemplos, sumados al consumismo desmedido e irresponsable, provocan un efecto negativo en el ecosistema del planeta.

Claro que esas no son las únicas armas con las que contamos, como dignos seres superiores hemos perfeccionado nuestro poder de fuego para que no haya posibilidad de que perdamos (ganemos) esta guerra.

Tenemos y usamos la mejor tecnología para crear nuestras bombas ecológicas, como los derrames de petróleo, la minería a cielo abierto, la centrales nucleares, las megarrepresas; incluso estamos perfeccionando desde hace algún tiempo la forma de modificar genéticamente de forma directa o por contagio, todo lo que sobreviva para que no vaya a creer, esta insolente Naturaleza que algo se nos puede escapar.

Debemos detener esa guerra que lamentablemente estamos ganando (perdiendo) y la única forma de hacerlo es dar un vuelco muy grande en el rumbo que el desarrollo humano ha tomado, porque si éste no es ambientalmente sustentado, si no tenemos la precaución de utilizar sin extinguir, de producir sin contaminar, de consumir de forma responsable; si no terminamos con las guerras de misiles, bombas y uranio empobrecido, si no utilizamos fuentes de energía limpias, el fin de la guerra se ve próximo y lo peor del caso es que nuestra victoria será terminante.

En EcoPortal estamos en contra de todas las guerras y sobre todo de la que mas víctimas ha causado hasta el momento, de la que mas daños ha causado, la guerra del Hombre contra la Tierra.

Ricardo Natalichio
Director
www.ecoportal.net


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Admin: Borrar Mensaje  Roberto de gualeguay     17/02/2007 19:37  Fecha
Mensaje Para que vean a mì me gusta la alegria y las chicas lindas y el carnaval, pero me preocupa que un dia toda esta belleza muera . Que va a hacer de nuestros hijos?

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Admin: Borrar Mensaje  Roberto de gualeguay     17/02/2007 19:36  Fecha
Mensaje Industrias gallegas en cabeza de la contaminación.

La razón de poner este pequeño resumen es llamar la atención sobre la naturaleza en Galicia. Galicia es un vergel, el país de los mil ríos, pero con muchas sombras negras, cada año que pasa nuestra naturaleza se deteriora más y más. ¡Pongamos remedio ya.!
Nuestros políticos tienen aparcado este tema, que es primordial para Galicia, no existe un plan integral que contemple todos los sectores y la población y que palie los efectos de la contaminación, por tierra, mar y aire, así de claro. Todo se reduce a dejar hacer, acabar con los ríos (así de claro) y con nuestras mejores montañas (también así de claro), en definitiva a dar palos de ciego que engordan muchos bolsillos y que dejan a Galicia para el arrastre...Realmente me siento gobernado por gente incompetente...

Me gustaría no tener que contar estas cosas, pero no me quedo tranquilo, amo a Galicia y creo que nuestros políticos, de todo corte, o no saben más, o lo único que miran es su bolsillo...Ya va siendo hora de que se pongan a trabajar y estudien y pongan solución a los problemas ambientales que tiene Galicia.

En lo que sigue no soy alarmista, me limito a transcribir lo que la UE y especialistas escriben sobre el tema. ¡Realmente para temblar!.

La Xunta sabe de esta contaminación y lo único que alega (setiembre del 2004) es que Galicia debiera tener unas coutas de contaminación más alta, está a la cabeza de las energias llamadas renovables y eso debiera traducirse en más cuotas para contaminar...no estoy de acuerdo, las empresas que contaminan debieran ponerse las pilas y contaminar menos, ni más ni menos, hay que cumplir Kioto, caiga quien caiga, y está claro que las cuentas de ganancias de estas empresas deben ser las que caigan, no los puestos de trabajo, y ganar nuestra naturaleza, la gran olvidada en estos últimos treinta años...Galicia lleva desde 1996 (según Xavier Labandeira-Villot, economista medioambiental experto en Kioto) diciendo que hay que hacer algo, pero realmente no se hizo nada. Perdimos todos los trenes (inluso el eólico que era la opción gallega), incluso actualmente estamos llevando el debate de los perdedores, pidiendo luchar por industrias absoletas en vez de apostar por algo nuevo. Es cierto que Galicia tiene los bosques que deben descontar CO2, pero en todo caso los bosques no son de Endesa o Fenosa; es increible la posición de algunos políticos. Estas empresas contaminan ya que no supieron evolucionar, osea, sus propietarios solo han mirado sus bolsillos y no han invertido. Ahora pretenden que paguemos todos los gallegos, el colmo...

El artículo citado de Faro de Vigo y firmado por Eduardo Rolland, explica de forma clara estas sombras que se ciernen sobre la Galicia Verde



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Admin: Borrar Mensaje  Amigos del carnaval    gualeguayescarnaval@interguay.com.ar  17/02/2007 19:17  Fecha
Mensaje Atension tambien apoyemos al carnaval y pasemos un rato ameno!

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Esta rebueno el compromiso pero sumense a los festejos!

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Admin: Borrar Mensaje  R. Vanotti    rvanotti@interguay.com.ar. http://www.inta.gov.ar/extension/agencias/entre.htm  17/02/2007 19:15  Fecha
Mensaje http://www.inta.gov.ar/extension/agencias/entre.htm
esta es la pagina del inta para comunicarse les envie anteriormente los mails y telefonos de cada area para desarrollar un proyecto sustentable


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Admin: Borrar Mensaje  R. Vanotti    rvanotti@interguay.com.ar. http://www.inta.gov.ar/extension/agencias/entre.htm  17/02/2007 19:13  Fecha
Mensaje Inicio > Actividades > Extensión > Agencias > Entre Ríos

Unidades de extensión en Entre Ríos






CR Entre Ríos

E-mail: [email protected]

Tel: 0343-4975300



EEA Paraná

E-mail: [email protected]

Tel: 0343-4975200



AER Crespo

E-mail: [email protected]

Tel: 0343-4951170



AER Diamante

E-mail: [email protected]

Tel: 0343-4981294



Sub AER Feliciano

E-mail: [email protected]

Tel: 03458-420671



AER Gualeguay

E-mail: [email protected]

Tel: 03444-423356



AER La Paz

E-mail: [email protected]

Tel: 03437-422156



AER Nogoya

E-mail: [email protected]

Tel: 03435-421447



AER Parana

E-mail: [email protected]

Tel: 0343-4975200



EEA C. del Uruguay

E-mail: [email protected]

Tel: 03442-425561/78



OFIDER (Oficina de Desarrollo Regional)

E-mail: [email protected]

Tel: 0345-4215270



Centro de Desarrollo

Campo El Alambrado-INTA-CTM

Salto Grande

E-mail: [email protected]

Tel: 0345-4251942









AER Colón

E-mail: [email protected]

Tel: 03447-421189



AER C. del Uruguay

E-mail: [email protected]

Tel: 03442-425274



AER Gualeguaychú

E-mail: [email protected]

Tel: 03445-421211



AER Rosario del Tala

E-mail:

[email protected]

Tel: 03446-426417



AER Villaguay

E-mail: [email protected]

Tel: 03455-421329



EEA Concordia

E-mail: [email protected]

Tel: 0345-4290000



AER Concordia

E-mail: [email protected]

Tel: 0345-4290000



AER Chajarí

E-mail: [email protected]

Tel: 03456-421767



Nucleo Federal

E-mail: [email protected]

Tel: 03454-421251



UER María Grande

E-mail: [email protected]

Tel: 0343-4940090



AER Victoria

E-mail: [email protected]

Tel: 03436-422053







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